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martes, 5 de julio de 2011

Shakermaker.

Últimamente no solo estoy poco inspirada, sino que además, no estoy comentando ningún blog, ni si quiera de los libros que voy leyendo, (veáse Bulletproof o Morphine), aparte de ningún otro, únicamente suelo dejar uno muy de vez en cuando.
No es el tiempo, quiero decir, tengo mucho tiempo libre, pero me la paso leyendo y mirando al techo porque no me encuentro con ánimos de dejar ningún tipo de firma. No es que esté triste, deprimida, ni nada de eso, sólo apática, pero prometo que se me pasará pronto.
Hoy he tenido una grata sorpresa, ¡y es que ya sois 190!
Me encanta esto, el recibimiento que dais, los comentarios que dejais, sobretodo, cuando no estais de acuerdo conmigo e intentais hacerme verlo desde un punto de vista diferente (Mizzy pops en varios casos. No te lo digo a menudo, pero me encantan tus comentarios).
Por último, decir, que también he recibido un  comentario de alguien que no daba señales por mi website desde hace mucho tiempo Rododo, ha sido un placer volver a verte por aquí.
Gracias por todos y cada uno de vosotros,
 por vuestras huellas, por vuestras visitas,
 y espero poder volver a ser una más 
dentro de poco, y que disfruteis con lo
 que escribo, como yo hago con vosotros.

sábado, 27 de noviembre de 2010

-Le amo.- dijo ella.

Lo ve sentado en un banco con el peta ya en la boca y maldice entre dientes acercándose despacito por detrás.
Le pone una mano sobre los ojos y da un besito suave en su nuca riendo.
-Hola gordito...
Él tensa todos los músculos y sonríe inevitablemente, apartándole la mano y girándose para ver a la rubita.
-GIN, oh, mierda, tía, ¡Estás aquí!
Y ella no hace más que soltar una carcajada y tirársele encima dándole un pedazo de abrazo.
-Cuanto te he echado de menos, pequeño.. ¡Si hasta estás más guapo!
Se sientan en el banco, el uno frente a la otra, contándose viejas novedades y dándose mil abrazos.
-Bienvenida a casa, gorda, te echaba de menos.

viernes, 9 de julio de 2010

107

Los dos sentados en una mesa. Cuadrada. Mediana. Baja. Nos miramos de reojo. Él me observa comer, y me sonrojo moviendo los cubiertos nerviosa contra el plato. Levanta la mirada y medio sonrío.
-Feliz día, pequeña.-dice llevándose un poco de shushi a la boca.
Me levanto y me recojo el pelo, colocándomelo sobre el hombro, de forma que mi cuello queda libre. Y le miro. Le provoco. Pero él enarca una ceja y apoya las manos en el suelo, echándose ligeramente hacia atrás.
-Oye...
-¿Mmh?-digo, apretando los labios para evitar sonreir.
-Ven.
Me coloco el vestido, subiéndolo lo justo para que no se vea nada desde arriba. Y me acuclillo junto a él, con la sonrisa brillándome en los ojos, llenándolos de vida frente a toda la oscuridad que desprende el maquillaje. Me mira con una ceja enarcada, diciéndome sin  abrir la boca, '¿qué pretendes?' y como respuesta solo se me ocurre apoyar mis labios en los suyos. Rozarlos despacio, apenas. Y luego levantar la vista y sugerirle en un susurro que los baños del local están a la vuelta de la pared.
Deja algunos billetes sobre la mesa y me sigue tranquilo. Me paro en la puerta, y el tira de mí hacia el de los hombres. Yo me río.
-Deberíamos haber entrado al de chicas, somos menos curiosas.
-Bueno, y qué importa.
-Nos pueden descubrir...
-Que miren si les gusta.- Dice en un susurro, empujandome a uno de los cuartos y cerrando la puerta tras de si.
Suelto una carcajada y me pego a él. Las manos se confunden. Me levanta el vestido, sacándomelo y me agarra del trasero pegándome a él, siguiendo con sus labios mi escote, moviendo los dedos sobre mis bragas, apretando los dientes para no correrse cuando mi mano entra en sus boxers. Me aupa, apretándome contra la pared, moviéndo despacio la pelvis contra mi, sin penetrarme. Solo un roce, intenso, erótico. Y yo creo que voy a salir a arder en cualquier momento, y él está descontrolado.  [...]

Me coloco el vestido antes de entrar en el coche, y me siento, girándome un poco para dejar el bolso en el asiento de atrás. Apoya la mano en mi muslo, y lo aprieta. Me está mirando. Sonrío y vuelvo a mirar su mano apártandola suavemente, y poniéndome los tacones, me siento a horcajadas sobre él, moviendo la cintura en circulos, suave, besándole el cuello, lamiéndolo, mordiéndolo.[...]

Me dejo caer exhausta sobre la cama. Estoy envuelta en sudor, y el pelo me cae sobre la espalda en bucles. Juguetea con los dedos y algun mechón  que se separa del resto, girándome para pegarme más a él. Y yo creo que me muero de amor. Y me lo como a besos. Ya más dulces, más cansados. Más sinceros.
-Feliz 107, gordo. Feliz madrugada, Corbin.- Le susurro en el oído, notando el sol a mi espalda y su respiración ralentizarse. Y me acurruco contra él, disfrutando de su olor, que me envuelve todos los sentidos haciéndome desearle como nunca. Haciéndome sonreir en sueños.
-Te quiero muchísimo...

domingo, 4 de julio de 2010

¿Quién es de quién?


-¡Espera! Mira, mira esto.
Señalo el cigarrillo disipándose en una calada entre mis labios, dejando al humo deambular por mis pulmones. Te me quedas mirando, con esa risita que te sale, cuando estás conociendo algo, que de una forma u otra, te fascina.
-Cariño, no me mires con esa cara, ¡Hay bastante para los dos!
-P-pero...
Lo siguiente que se escucha es una carcajada, sonora, limpia. Se me escapa entre las comisuras como quien no quiere la cosa, y se clava en tus oídos y ¡Cómo no! En la boca de tu estómago, haciéndote retroceder unos pasos y agarrar mis caderas, balanceándolas al ritmo de mis risas.
Casi parece que huelo tu camisa cuando das el primer calo. Ladeas un poco la boca, para que la bocanada no me venga a la cara, y mantienes tu mirada fija en la mía. De veras quiero bajarla, me pone nerviosa que me mires tan fijamente, pero en serio, no me veo capaz. Ahora me dejo llevar por la música que se escapa del lector de CD’s  sin pausa, escuchando ese Drive my Car. ¡Mis Beatles! Wow, ¡Se me ha erizado todo, solo de pensarlo! ‘Baby u can drive my car, and baby I love u pi pí, pi pí yeah, pi pí, pi pí yeah’
Y la música se para. Y yo me giro y te miro, con una mueca de fastidio pintada. Sonríes en mi dirección y le das al Play. ¿Framing Hanley?
Levanto las brazos en un movimiento lento, sin prisa, siguiendo siempre el pulso de la canción. Lollipop resuena en mis oídos, mandándome en Éxtasis, y a tí conmigo, disfrutando de los movimientos lúbricos con los que tus ojos se maravillan.
-Ven aquí, ¡vamos!
Parece que te estuviese arrastrando, te acercas con el ceño fruncido, y noto como se frota las manos, nervioso. No puedes evitar sentirte extrañamente bien. Es más mío que de él mismo.

viernes, 25 de junio de 2010

Bases de amistad.

Las Vans lilas están todavía encima del sofá del sótano. Ellas siguen igual de jugosas y bonitas, pero aquel antro ha cambiado mucho. Las paredes ahora son de un tono crema que da serenidad al lugar. Los viejos muebles están amontonados en un rincón trás una cortina de clips de colores, es enorme, preciosa, ¡ME ENCANTA! La elegimos caminando un día por el centro de Londres, era nuestro primer viaje juntas, y además a nuestra ciudad. ¡NUESTRA! El avión estaba bastante lleno, pero se respiraba una tranquilidad en el ambiente que nos daba seguridad. En el despegue noté su mano aferrando la mía, que estaba crispada contra mis costillas, con los ojos bien cerrados a su salud. El miedo me recorría hasta las pestañas, era inconfundible, ¡Estaba cagada de miedo!
Adrienne tenía la mirada fija en mi y soltaba risitas por lo bajo, a las que mi única respuesta, era un gruñido. Ni si quiera era capaz de hablar.
En el aeropuerto de Londres paseamos despacio entre la gente, cogidas apenas del dedo meñique, como cuando yo era pequeña y me agarraba al de la maestra para que me acompañara a mi clase el primer día de colegio. Aún me temblaban un poco las piernas y el camino se me estaba haciendo eterno.
Y allá, en una tienda que parecía realmente modesta, encontramos todo lo que necesitábamos. Esa cortinita, unas lamparas ingeniosamente fabricadas -casi- para nuestro sótano. Unos cuadros de lugares famosos londinenses y un peluche enorme que miramos ambas a la vez con una exclamación en las comisuras. <¡ESE TÍA!>. Nos reimos como locas por la coincidencia, y el regreso a casa después de quince días solas vagando por la cuidad fue todavía mejor.
Adrie estaba tumbada en el suelo. Teniamos la música bien alta y retumbaban las paredes y cada uno de los muebles y retoños de la habitación.
Todo había vuelto a la normalidad. Todo. Todo excepto mi corazón. Que parecía latir a un ritmo inapropiado en el peor (por ser el mejor) de los momentos de mi vida.
Aunque podía contar con una de mis mejores amigas, y eso era más de lo que podría pedir nunca.

viernes, 4 de junio de 2010

Love or love?

And then, I fell sad because Y realized that once people are broken in certain ways, they can't ever by fixed and this is something nobody ever tells you when you are young and it never fails to surprise you as you grow older and you see the people in your life break one by on. You wonder when you turn is going to be, if it's already happened.

jueves, 27 de mayo de 2010

Perfect misery







Vous enterrer le cœur
et l'âme s'envole vers Dieu sait qu place.


Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur








Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur.





L'ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame, l' ame,
Le coeur, Le coeur,Le coeur, Le coeur,Le coeur, Le coeur,Le coeur, Le coeur,Le coeur, Le coeur






Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur, Le coeur









La graisse
que vous mangez l'intérieur
et de mourir lentement par vous-même.




Le coeur, et l'ame.