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sábado, 27 de agosto de 2011

Sonríeme, ya vendrán tiempos mejores.

Un poco antes de que saliera el sol de otro aburrido domingo, Igor volvía a casa tambaleándose. Intentaba subir por el ascensor sin vomitar, con el pelo revuelto, los pantalones desabrochados, y en más de cien ocasiones, la cara y las manos ensangrentadas de sabe dios que pelea. Ese sábado no iba a ser diferente. Entró en casa dejandose caer contra  la pared. Se quitó la camiseta y se deshizo de los pantalones, cerrando la puerta con el pie. Fue hasta su cuarto y se dejó caer sobre la cama restregandose los ojos y con la otra mano tironeandose de la cresta para que empezara a quitarse la cera.
Se levantaba, aún mareado por la borrachera, encendía un cigarro y se acercaba a la batería, la que era de Luken. Se sentaba y cogía las baquetas casi sintiendo adoración por ellas. En un momento empezaba a sentirse como Travis Barker en su máximo apogeo y descargaba las pocas energías que le quedan ahí, en la música, con un rock duro que debía estar matando a los viejos del bloque. 
Pero qué más da, se decía, este es mi momento de gloria. Así que solo sonríe. Por primera vez en mucho tiempo, Igor tenía ganas de sonreir. Será el sexo, comentaba por lo bajo.

martes, 24 de mayo de 2011

Sex and violence, say sex pistols.

Se mete en el gimnasio como quien no quiere la cosa, se pone los auriculares y se coloca delante del saco de boxeo. Exploited le da la fuerza que le falta y se pone los guantes sin las vendas. Una chica está en el ring. Golpea los punchings curvados del que supone es su entrenador. Sus miradas se cruzan durante un instante mínimo, lo justo para que el hombre, bastante corpulento, le propine un violento golpe en el hombro. Ella gruñe y vuelve al ataque, se le nota la mala leche a leguas, pero aún así es una chica atractiva. Esbelta, centrada, con el pelo casi rozándole la cintura por la longitud que le abarca aún con este recogido. De repente vuelve en sí, y consigue centrarse en golpear de nuevo su saco. No pasan más que unos minutos y ya nota como le gotea ligeramente la cresta que descansa sobre su frente. Se restriega los ojos con el dorso de la mano y sigue. Propina un fuerte gancho notando como los músculos de su brazo izquierdo se agarrotan de forma estrepitosa, pero aún así, el saco no se mueve de su sitio, y extrañado, se queda mirándolo. La chica del ring está allí plantada, jodidamente seria. Igor ni si quiera se quita los auriculares, sino que sigue golpeando, sin mirarla, con la cabeza centrada en lo único que le interesa. Ella rueda los ojos y da la vuelta tirándole del auricular.
-Estoy aquí, ¿sabes?
-Sí.- Contesta él volviendo a colocarse el auricular.
Ella hace caso omiso y vuelve a quitárselo con una sonrisa socarrona. Se cuela en el hueco que hay entre el chico y el saco de boxeo e Igor tiene el tiempo justo para parar el golpe que iba directo al estómago de la chica.
-¿Qué haces? Estoy ocupado, ¿no lo ves, o qué?
-Lo que estás es jodidamente cachondo.-dice moviendo la cabeza hacia adelante refiriéndose a sus pantalones.
De repente Igor se da cuenta de la forma en que le palpita, subyugada y atrapada bajo los pantalones del chandal. Suelta un resoplido y se da media vuelta, andando hacia los vestuarios mientras se desabrocha los guantes con los dientes. Ella le sigue, seria de nuevo, y solo tienen que cruzar la puerta del primer servicio para que ya le haya bajado los pantalones en un intento desesperado de follarse a ese tipo.

martes, 10 de mayo de 2011

Night of the living rednecks.

Con the dead kennedys de fondo, Igor esnifa una raya de coca  y se restriega la nariz con los dedos. Se queda sentado en la cama con la guitarra y empieza a darle caña a los acordes de la canción, moviendo la cabeza medio ido, flipado, y cuando quiere darse cuenta, el disco se ha terminado y exploited inunda sus oídos haciendo que se quede medio dormido apoyado en la pared. Nota el calentito de la sangre por debajo de su nariz y se ríe de sí mismo.
-Esa hija de puta me ha vuelto loco.- Dice pensando en Carola.
Ha pasado tanto tiempo desde que la conoció y terminaron que se siente con ganas de volver a salir a la calle y tirarse a cualquier punky que se deje. Y perdóname Carola, pero eso va a ser muy fácil, piensa.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Se despereza y enciende el porro. Han pasado unos tres meses desde que pasó lo de Patxi y aún se siente fuera de lugar. Luken le llama un par de veces por semana pero siempre le dice lo mismo.
-No tío, hoy no tengo ganas. Estoy cansado.
-Pero que dices, llevas semanas sin salir, Igor, ¿Se puede saber que te pasa?
Cuelga cada vez que le hacen esa pregunta y cierra los ojos pensando en Carola. No, más bien en Carola y Patxi metidos en su cama.
Fue todo muy rápido. Entró en casa, soltó a Gacho en la cocina y fue a su cuarto a dejar la chupa. Y se encontró con una imagen muy..
Carola iba encima, apoyaba las manos en el pecho de su mejor amigo y los labios andaban perdidos en sabe dios que parte de él. Patxi la apretaba contra su cuerpo con tanta ansia, que Igor hasta se sintió desplazado.
Se descontroló. La agarró del brazo y tiró de ella que cayó fuera de la cama. Con Patxi perdió más tiempo. Le clavaba los nudillos en la frente, en las mejillas, contra la nariz. Carola gritaba intentando separarlos e Igor tenía los ojos medio cerrados, y la mano ya llena de sangre.
Cuando paró Patxi se levantó, se enfundó los pantalones y salió de casa dándole un empujón.
-Igor, Igor, pagas con tus colegas que tu novia sea una guarra, ¿eh? No pensé que pudiera afectarte tanto.
Suelta una carcajada, o más bien hace una mueca por el dolor y la mira a ella alzando una ceja.
-Ya te pillaré por esto.

Abre los ojos de nuevo y se restriega la mano por la frente respirando profundo.

sábado, 12 de junio de 2010

tititi, se te acelera el corazón, bonita.

Igor se separa despacio,  intentando zafarse de los labios de Carola, que aunque se hace la estrecha empujándole, ha respondido al beso ansiosa. Seguido un bofetón y un montón de insultos escupidos directamente hacia los tres amigos. Patxi y Luken están ahora serios, el perro sentado en el suelo entre ambos, y él mirandola de reojo aún con la cara inclinada hacia el suelo.
-¿De qué coño vas? Niñatos, que sois unos niñatos, dejadme en paz.
-Eh, guapa, cuida esa boquita.
-Cállate marica, búscate una novia que te la baje en vez de andar acosando a las tias por la calle.
De repente Igor se echa a reir, y retrocede hasta ponerse al lado de sus amigos, dándole vía libre para que se marche.
-Venga, un placer probar esa boquita de niña virgen. Ya te puedes ir.
Encendida y avergonzada echa a andar, notando las piernas temblorosas sobre los tacones. Vale, piensa, como coño sabe que soy virgen. Este lo ha dicho por decir, fijo, o es que me ve cara de estrecha. ¿Tengo cara de estrecha? Mierda, soy una estrecha.
Igor la mira mientras anda, siguiendo sus movimientos rapidos e incontrolados. Todavía sonríe y se toca los labios.
-No me jodas, te ha gustado, tío.
-Y tanto que le ha gustado, estaba con los ojitos engurruñados y todo, como los enamoraditos.- le pica Luken.
-Callaros, mamones, ya sabeis que yo por pillar cacho, hago muchas cosas.
-Si claro.- dicen sus colegas entre risas.
Y siguen hacia la otra dirección, jugueteando con el perro y liándose el penúltimo porro de la noche.

lunes, 10 de mayo de 2010

La amistad desvaría esta noche.

Alzan la voz cantando alguna canción de esas que la gente 'normal' -poperos.- no conoce. Simulan el sonido de las guitarras moviendo a la vez los dedos contra 'cuerdas' en sus estómagos.
Igor se para en mitad de la calle y tira de la correa del perro. Una chica anda por la acera de en frente y un par e imprecaciones se le escapan al ver a los tres amigos y al imponente pitbull.
El del perro es alto, algo delgado y lleva ropa rota y de cuadros, acompañado de unas botas militares una cresta algo prominente y una chupa negra. Estas dos últimas también la llevan los otros dos.
Luken se ríe solo apoyándose en Patxi que todavía lleva una birra en la mano. Van tambaleandose hasta Igor, y centran su atención en el punto de mira del otro lado de la carretera.
Cruzan la calle y Carola acelera el paso.
El tipo de la cerveza es algo más bajo que el que tira del perro, más o menos de la misma estatura que el tercer chico, piensa ella.
-¡Eh! Espera chiquilla, no comemos.
-Tu perro tiene pinta de asesino, con eso me conformo.
-Que borde eres.
Carola no contesta, sigue andando pero acaban por rodearla y le da un vuelco el estómago.
'Tres amigos y una pija' piensa Patxi, 'estaría bien llevársela a la cama'. Va hasta el culo de monguis, y no tiene pensamientos muy coherentes que se diga, pero le pican hasta las manos del calentón que tiene. Se le acerca pasándole un brazo por los hombros, y ella le empuja intranquila. Luken e Igor sonríen, la están poniendo realmente nerviosa.
-Déjala, Patx, la estás asustando...
-No estoy asustada.- rebate ella en seguida.
-Ya, ya. Claro, nena.
Igor da un mordisco al aire y la agarra de la cintura acercándosele mucho.
Se siente frustrada pero a la vez, extrañamente excitada, ese tipo le pone.
-¿qué haces?- le tiembla la voz al protestar, pero solo al principio, coge aire antes de volver a hablar, pero antes de ser capaz de reaccionar, tiene la lengua de Igor cortejando su boca.