Tenso todo el cuerpo. Cojo impulso con fuerza y golpeo. Una vez. Otra. Otra. Una más. Huelo la sangre, noto como mi cerebro se activa lentamente bajo la capa de ira y de impotencia que me rodea. Tengo ganas de matar, eso está claro, mi corazón me suplica que no pare, que termine con esto, con ese tío que no se merece nada de nadie, y menos de mí, y menos de Carina.
-Brönte, nunca has sido agresivo. Solo has querido vivir tu vida solo, sin nadie que te diga que tienes que hacer, ni cuando, ni donde, ni como. No haces daño a la gente, al menos no a propósito. Tienes un corazón muy grande, pero solo es de Carina a estas alturas de la vida.
Agarro los cuellos de la camisa de mi padre y lo levanto del suelo pegandolo a la pared en un golpe sordo.
-Escúchame bien.- Digo apretando los dientes a la par que mis dedos.- Estás muerto, ¿entiendes? Carina no es nadie en tu vida, para nosotros no existes, ¿vale?- Lo empujo más fuerte contra la pared para ver su reacción, para calmar mi cabreo.- ¡¿Me has oído?!
Mueve la cabeza en lo que parece un gesto afirmativo. Me parece suficiente, asi que lo suelto y doy media vuelta. No he dado ni tres pasos cuando me vuelvo a girar.
-Mira, papá, me he cansado de que me hosties, de que maltrates a Carina con tu mierda, puedes intentar lo que quieras conmigo pero mientras viva no vas a dañarla a ella, te enteras ¿no? Ella es lo único que tengo en la vida, es lo único que necesito y de ninguna jodida manera vas a lastimarla. ¡Es mi hermana! ¡Y si la tocas otra vez te voy a matar! ¿Está claro..?-Grito agarrándole del pelo con ambas manos-
JJ levanta los brazos asustado, asiente respirando hondo por la nariz, temblando de pies a cabezas e intenta vocalizar sin tragar la sangre que se le mezcla en la boca.
-Haré lo que me pidas.. pero déjame ir.
-¿Lo que te pida?-Pegrunto, con una sonrisa socarrona.
-S-si..
-Entonces muérete, bastardo.
Mostrando entradas con la etiqueta Brönte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Brönte. Mostrar todas las entradas
sábado, 22 de octubre de 2011
martes, 6 de septiembre de 2011
Many of horror sonaba triste lo fuera o no.
Brönte siempre admiró a su hermana pequeña, como si por el simple hecho de ser una niña tuviera que ser frágil. Pero no, ella era fuerza en estado puro, y cuando la ayudó a ponerse el vestidito negro y a cepillarle los enredos del pelo se dio cuenta de hasta que punto la necesitaba para salir de aquel vacío.
Ambos de cara al espejo, el peinándola y ella mirandose las manos temblorosas. De fondo sonaba algo de Biffy Clyro, era una canción lenta, aunque la niña no sabría decir si era triste o no, ahora mismo, todas se lo parecían. Giró sobre sí misma cambiando la cara de repente, serena y con una sonrisa de suficiencia bastante falsa miró a los ojos de Brönte.
-¿Estoy guapa?
-Estás preciosa, pequeña.-Dijo tras titubear un segundo.- Eres preciosa.
La sonrisa era demasiado dificil de mantener. Ella sabía que si su hermano la veía llorar se sentiría muy mal, y tenía que hacer de tripas corazón, pero costaba mucho.
Con su traje negro, su camisa blanca y esa corbata que le había regalado mamá se veía elegante, aún con su pelo enmarañado y la barba de tres días. Carina se preguntaba por qué todo en el mundo era blanco o negro, por qué todo tenía que terminar en la muerte y empezar en el nacimiento. Los seis años de repente le pesaban mucho, ese cuarto se le caía encima sin saber muy bien por qué, su hermano le atenazaba las entrañas como solo la muerte de su madre podría haberle hecho -Y le hacía-.
-Es hora de irse.- Dijo su padre asomándose a la puerta del dormitorio.
Ambos asintieron y salieron, Brönte preguntándose que hacía ese capullo allí, en casa de su madre, y Carina deseando con todas sus fuerzas que volvieran a ser una familia.
Ambos de cara al espejo, el peinándola y ella mirandose las manos temblorosas. De fondo sonaba algo de Biffy Clyro, era una canción lenta, aunque la niña no sabría decir si era triste o no, ahora mismo, todas se lo parecían. Giró sobre sí misma cambiando la cara de repente, serena y con una sonrisa de suficiencia bastante falsa miró a los ojos de Brönte.
-¿Estoy guapa?
-Estás preciosa, pequeña.-Dijo tras titubear un segundo.- Eres preciosa.
La sonrisa era demasiado dificil de mantener. Ella sabía que si su hermano la veía llorar se sentiría muy mal, y tenía que hacer de tripas corazón, pero costaba mucho.
Con su traje negro, su camisa blanca y esa corbata que le había regalado mamá se veía elegante, aún con su pelo enmarañado y la barba de tres días. Carina se preguntaba por qué todo en el mundo era blanco o negro, por qué todo tenía que terminar en la muerte y empezar en el nacimiento. Los seis años de repente le pesaban mucho, ese cuarto se le caía encima sin saber muy bien por qué, su hermano le atenazaba las entrañas como solo la muerte de su madre podría haberle hecho -Y le hacía-.
-Es hora de irse.- Dijo su padre asomándose a la puerta del dormitorio.
Ambos asintieron y salieron, Brönte preguntándose que hacía ese capullo allí, en casa de su madre, y Carina deseando con todas sus fuerzas que volvieran a ser una familia.
lunes, 27 de junio de 2011
Estamos hablando de asuntos privados, Marie.
-Se me hace insoportable hablar contigo cuando te pones así, Brönte.- Me dice apoyándose contra el respaldo del sofá.- Me cuesta imaginarme que te pasa por la cabeza cuando te da por no hablar durante días.
Yo la miro con un atisbo de sonrisa en los ojos, y noto como ella se exaspera de pura rabia. No le gusta no entender las cosas, siempre fue una chica inteligente, pero nunca fue capaz de descifrar el por qué de mis silencios. Ahí yo me daba cuenta de que ella tampoco era la mujer de mi vida. Y es que ya tenía una, pero no necesitaba tener una relación formal con ella, ni hablar cuando no me apetecía, porque era fácil pasar el tiempo contemplándonos el uno al otro en la penumbra.
>>Y es que cuando era niño, solía preguntarme por qué la gente se empeñaba tanto en saberlo todo, cuando era obvio que los misterios existían por algo.<<
-Ay Marie, cuándo conseguiré que entiendas como son las cosas en mi vida.- Le digo aún sin apartar la mirada de la piel de su cuello.- Quizá sean cosas demasiado poco racionales para ti.
-¿Sabes Brönte? Odio estos momentos contigo. Nunca te implicas, siempre te callas cuando hablo de algo serio, eres un inmaduro.
Me carcajeo durante unos segundos, y desvío mi atención a sus manos, que se restriegan frenéticamente la una contra la otra.
-No soy hombre para ti, y no sé por qué te planteas un mundo conmigo, si ni siquiera eres capaz de comprenderme.- De repente me pongo serio, ya no me gusta tanto su presencia, ni su cuello, ni el crispamiento de sus manos.- No, Marie, yo no tengo la culpa de no ser como tú quieres, y yo no tengo la culpa de que intentes cambiarme, asi que por favor, deja de malgastar tu tiempo conmigo, y déjame vivir mi vida como me apetezca. Callado o hablando, seguiré sin ser nadie en tu futuro, Marie, porque yo nunca quise formar parte de él. Pero eso es algo que tú ya sabes, ¿Verdad?
Yo la miro con un atisbo de sonrisa en los ojos, y noto como ella se exaspera de pura rabia. No le gusta no entender las cosas, siempre fue una chica inteligente, pero nunca fue capaz de descifrar el por qué de mis silencios. Ahí yo me daba cuenta de que ella tampoco era la mujer de mi vida. Y es que ya tenía una, pero no necesitaba tener una relación formal con ella, ni hablar cuando no me apetecía, porque era fácil pasar el tiempo contemplándonos el uno al otro en la penumbra.
>>Y es que cuando era niño, solía preguntarme por qué la gente se empeñaba tanto en saberlo todo, cuando era obvio que los misterios existían por algo.<<
-Ay Marie, cuándo conseguiré que entiendas como son las cosas en mi vida.- Le digo aún sin apartar la mirada de la piel de su cuello.- Quizá sean cosas demasiado poco racionales para ti.
-¿Sabes Brönte? Odio estos momentos contigo. Nunca te implicas, siempre te callas cuando hablo de algo serio, eres un inmaduro.
Me carcajeo durante unos segundos, y desvío mi atención a sus manos, que se restriegan frenéticamente la una contra la otra.
-No soy hombre para ti, y no sé por qué te planteas un mundo conmigo, si ni siquiera eres capaz de comprenderme.- De repente me pongo serio, ya no me gusta tanto su presencia, ni su cuello, ni el crispamiento de sus manos.- No, Marie, yo no tengo la culpa de no ser como tú quieres, y yo no tengo la culpa de que intentes cambiarme, asi que por favor, deja de malgastar tu tiempo conmigo, y déjame vivir mi vida como me apetezca. Callado o hablando, seguiré sin ser nadie en tu futuro, Marie, porque yo nunca quise formar parte de él. Pero eso es algo que tú ya sabes, ¿Verdad?
sábado, 14 de mayo de 2011
just called him whiskey.
-Quiero que te vayas de aquí.
-Después de todo lo que hemos pasado, ¿quieres que me vaya? Pero como coño eres tan gilipollas, Brönte.- Digo conteniendo la respiración.- Cada día me sorprendes más.
Abre la puerta y se marcha y me quedo sola en el recibidor con ganas de romperlo todo o echarme a llorar, no lo se bien. Pero no, en vez de eso me quedo paralizada, toda yo, con él corazón latiendo lento dentro de mi.
Me doy la vuelta y llego hasta nuestro cuarto, saco la maleta del armario y empiezo a guardar toda la ropa, notando un nudo en el estómago, viendo como mi vida empieza a perder ciertos aspectos que desconocía que tenía. Cuando él vuelve, sigo sentada sobre la cama, con la maleta a mis pies, y miro distraida por la ventana, escuchando sus pasos acercarse con su sonido característico y me entran ganas de llorar, de decirle que todo irá bien, que estamos hechos el uno para el otro.
-Me voy.- Digo antes de que mi subconsciente me juegue una mala pasada.- No tienes que decirme nad...
-Te quiero.
Pero ya es tarde. La puerta me impidió escucharlo realmente, y los susurros no están al alcance de todos.
Las cosas ya no eran como antes. Nunca volverían a serlo, si es por decir. El amor no se había desvanecido, pero había evolucionado de tal forma que ya no tenía arreglo, o eso piensan ellos. Las peleas ya no se perdonan tan fácilmente, las mentiras no son tan austeras, y bueno, las relaciones terminan, y yo lo sabía, por eso cuando me dijo que me fuera no discutí. El tenía razón, ya no quedaba nada entre nosotros, nuestras cosas estaban esparcidas en un camino de asperezas, y ya iba siendo hora de que uno de los dos tuviera la fuerza para echar al otro de su vida. Sólo que duele más que te echen a ti, Brönte. Duele más que ya no me quieras, que el simple hecho de haber dejado de hacerlo.
-Después de todo lo que hemos pasado, ¿quieres que me vaya? Pero como coño eres tan gilipollas, Brönte.- Digo conteniendo la respiración.- Cada día me sorprendes más.
Abre la puerta y se marcha y me quedo sola en el recibidor con ganas de romperlo todo o echarme a llorar, no lo se bien. Pero no, en vez de eso me quedo paralizada, toda yo, con él corazón latiendo lento dentro de mi.
Me doy la vuelta y llego hasta nuestro cuarto, saco la maleta del armario y empiezo a guardar toda la ropa, notando un nudo en el estómago, viendo como mi vida empieza a perder ciertos aspectos que desconocía que tenía. Cuando él vuelve, sigo sentada sobre la cama, con la maleta a mis pies, y miro distraida por la ventana, escuchando sus pasos acercarse con su sonido característico y me entran ganas de llorar, de decirle que todo irá bien, que estamos hechos el uno para el otro.
-Me voy.- Digo antes de que mi subconsciente me juegue una mala pasada.- No tienes que decirme nad...
-Te quiero.
Pero ya es tarde. La puerta me impidió escucharlo realmente, y los susurros no están al alcance de todos.
Las cosas ya no eran como antes. Nunca volverían a serlo, si es por decir. El amor no se había desvanecido, pero había evolucionado de tal forma que ya no tenía arreglo, o eso piensan ellos. Las peleas ya no se perdonan tan fácilmente, las mentiras no son tan austeras, y bueno, las relaciones terminan, y yo lo sabía, por eso cuando me dijo que me fuera no discutí. El tenía razón, ya no quedaba nada entre nosotros, nuestras cosas estaban esparcidas en un camino de asperezas, y ya iba siendo hora de que uno de los dos tuviera la fuerza para echar al otro de su vida. Sólo que duele más que te echen a ti, Brönte. Duele más que ya no me quieras, que el simple hecho de haber dejado de hacerlo.
domingo, 13 de febrero de 2011
Supermassive.
Brönte la agarra por la cintura y se la mueve despacito al ritmo de la música, mirándola con el ceño fruncido mientras ella intenta desesperadamente hacerlo bien para él.
-No tienes que esforzarte tanto.-le susurra en el oído.
-Quiero hacerlo bien.
-Sólo diviértete, para eso estoy aquí.
Para eso está aquí, repite ella en su mente mirando hacia su izquierda. Y realmente no le importa, sólo tiene la necesidad de no estar sola. Se suelta el pelo, y se zafa de los tacones con un suspiro de resignación por el dolor. Le sonríe y alejándose un poco de él empieza a bailar, a mover la cadera con los brazos por encima de la cabeza, con la cerveza medio vacía moviéndose al compás de su cuerpo. entonces Brönte sonríe.
-Eso es, diviértete.
La atrae de nuevo apoyándola contra él y ambos beben, bailan y se divierten.
-Como en los viejos tiempos, Brönte.
-No tienes que esforzarte tanto.-le susurra en el oído.
-Quiero hacerlo bien.
-Sólo diviértete, para eso estoy aquí.
Para eso está aquí, repite ella en su mente mirando hacia su izquierda. Y realmente no le importa, sólo tiene la necesidad de no estar sola. Se suelta el pelo, y se zafa de los tacones con un suspiro de resignación por el dolor. Le sonríe y alejándose un poco de él empieza a bailar, a mover la cadera con los brazos por encima de la cabeza, con la cerveza medio vacía moviéndose al compás de su cuerpo. entonces Brönte sonríe.
-Eso es, diviértete.
La atrae de nuevo apoyándola contra él y ambos beben, bailan y se divierten.
-Como en los viejos tiempos, Brönte.
viernes, 4 de febrero de 2011
Tú, el amor y yo
-Es como ese estúpido momento, en el que después de mucho tiempo, te das cuenta de que realmente le extrañas, ¿sabes? Como algo que te va por dentro y que eres incapaz de controlar, como si todo dependiera de esa persona algunos segundos y luego volvieras a sujetarte el corazón y a decirle, 'eh, tú, eres mío, cállate.' aunque sabes que solo durará un tiempo.
-¿Por qué lo complicas todo tanto?
-Brönte, la vida es complicada, el amor es complicado, y lo que tienes que asumir de una vez es que el amor es la razón de la vida, la única por la que merece la pena luchar. La felicidad es un estado de ánimo que va y viene, pero los sentimientos perduran, y tienes que aprender a dejar que tú corazón se exprese.
-Estás diciendo con otras palabras que te vas, ¿Verdad?
-Yo no soy para ti, y por mucho que me duela decirlo, y sobretodo asumirlo, tú nunca vas a ser para mí. Tu otra mitad está en alguna parte, ahí fuera, y si te quedas aquí conmigo haciéndote el duro e intentando convencerte de que tú nunca te vas a enamorar, no la encontrarás. Y créeme, será el error más grande que hayas cometido nunca.
-Estás enamorada de otro.
-Sólo me he enamorado una vez locamente, y fue maravilloso mientras duró. Merece la pena aunque el sufrimiento de la pérdida duela tanto. Al menos, puedes decir que lo extrañas porque lo tuviste. Es eso lo que hace que el mundo gire, ¿no crees, cariño?
-Ese chico te cambió la vida...
-Cómo no lo hará jamás ningún otro.
-¿Ni si quiera yo?
-Lo siento, Brönte.
-Y yo, Gin. Siento que joni no esté, y que te duela tanto no tenerle. Siento no ser él, y siento que tú no seas ella.
-¿Por qué lo complicas todo tanto?
-Brönte, la vida es complicada, el amor es complicado, y lo que tienes que asumir de una vez es que el amor es la razón de la vida, la única por la que merece la pena luchar. La felicidad es un estado de ánimo que va y viene, pero los sentimientos perduran, y tienes que aprender a dejar que tú corazón se exprese.
-Estás diciendo con otras palabras que te vas, ¿Verdad?
-Yo no soy para ti, y por mucho que me duela decirlo, y sobretodo asumirlo, tú nunca vas a ser para mí. Tu otra mitad está en alguna parte, ahí fuera, y si te quedas aquí conmigo haciéndote el duro e intentando convencerte de que tú nunca te vas a enamorar, no la encontrarás. Y créeme, será el error más grande que hayas cometido nunca.
-Estás enamorada de otro.
-Sólo me he enamorado una vez locamente, y fue maravilloso mientras duró. Merece la pena aunque el sufrimiento de la pérdida duela tanto. Al menos, puedes decir que lo extrañas porque lo tuviste. Es eso lo que hace que el mundo gire, ¿no crees, cariño?
-Ese chico te cambió la vida...
-Cómo no lo hará jamás ningún otro.
-¿Ni si quiera yo?
-Lo siento, Brönte.
-Y yo, Gin. Siento que joni no esté, y que te duela tanto no tenerle. Siento no ser él, y siento que tú no seas ella.
domingo, 2 de enero de 2011
Eram quod es, eris quod sum
La agarra de las piernas y la tira de la cama, sin delicadeza pero en pleno ataque de risas, resbala con sus pies y cae a su lado. Ella se le sube encima y le muerde el cuello, el cierra los ojos y le da una calada al canuto.
-Eh.
-¿hmm?
Apoya la mano en su nuca y la atrae para pasarle el humo directamente a la boca, ella lo entiende y aspira todo lo que puede, para soltarlo después. Se quedan mirando sonriendo, y ella se incorpora un poco, quedando sentada encima de él.
-Brönte, tú nunca te vas a enamorar de mi, ¿verdad?
-No, no lo creo.
Asiente y medio sonríe, levantándose y sentandose de nuevo en la cama. Brönte la mira desde el suelo, se apoya en sus codos y ladea la cabeza.
-¿Te molesta? Pensé que ya habíamos ha..
-Lo sé.- Le interrumpió- No me molesta; Es solo que parece que me quieres, pero luego estás con otras y yo.. no sé.
Brönte se sienta a su lado pasándole el brazo por los hombros y la aprieto contra sí.
-Victoria, no quiero enamorarme, quiero vivir, sentirme seguro, disfrutar. Pensé que lo sabías. Nos conocemos desde hace mucho.
-Por eso creí que iba a ser diferente.
-Eh.
-¿hmm?
Apoya la mano en su nuca y la atrae para pasarle el humo directamente a la boca, ella lo entiende y aspira todo lo que puede, para soltarlo después. Se quedan mirando sonriendo, y ella se incorpora un poco, quedando sentada encima de él.
-Brönte, tú nunca te vas a enamorar de mi, ¿verdad?
-No, no lo creo.
Asiente y medio sonríe, levantándose y sentandose de nuevo en la cama. Brönte la mira desde el suelo, se apoya en sus codos y ladea la cabeza.
-¿Te molesta? Pensé que ya habíamos ha..
-Lo sé.- Le interrumpió- No me molesta; Es solo que parece que me quieres, pero luego estás con otras y yo.. no sé.
Brönte se sienta a su lado pasándole el brazo por los hombros y la aprieto contra sí.
-Victoria, no quiero enamorarme, quiero vivir, sentirme seguro, disfrutar. Pensé que lo sabías. Nos conocemos desde hace mucho.
-Por eso creí que iba a ser diferente.
jueves, 9 de diciembre de 2010
La chaqueta vaquera tirada por el suelo, y el resto de la ropa perdida por la habitación. Se tira en la cama desnuda, primero boca abajo, y luego boca arriba. Dobla las rodillas y se acaricia las piernas. Se ladea, acercándose las piernas dobladas al pecho y abrazándolas, primero de forma suave, y luego con fuerza. Apoya la frente en las rodillas y suelta un gemido completamente dedicado al dolor que está sintiendo. Y de repente nada, se levanta, busca las bragas y se las pone, busca los shorts y se los pone, busca la camiseta y se la pone. Los pechos se mantienen en su sitio sin necesidad de ningún sostén. coge una camisa sencilla y se la pone. Se enfunda las botas militares y la chaqueta vaquera, arrancando una de las tachuelas medio rota.
-Ya podemos irnos.
Brönte observaba la escena desde la puerta. Desde como se desvestía lentamente, desde que se había tirado en la cama y había dejado de moverse durante media hora, desde que se había levantado con los ojos hinchados de llorar y había vuelto a vestirse con sencillez.
Le mira sonriendo.
-¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿por?
Brönte sacude la cabeza y encogiendo los hombros sale del cuarto sin decir nada. Ella le sigue enjugándose las lágrimas.
-Ya podemos irnos.
Brönte observaba la escena desde la puerta. Desde como se desvestía lentamente, desde que se había tirado en la cama y había dejado de moverse durante media hora, desde que se había levantado con los ojos hinchados de llorar y había vuelto a vestirse con sencillez.
Le mira sonriendo.
-¿Te encuentras bien?
-Perfectamente, ¿por?
Brönte sacude la cabeza y encogiendo los hombros sale del cuarto sin decir nada. Ella le sigue enjugándose las lágrimas.
viernes, 16 de julio de 2010
Me dejo caer en el sofá y alcanzo el mando del aire acondicionado. Hace un calor de perros, tanto que tengo la sensación de que el pelo se me pega a la cara, y eso que lo tengo al uno. Me paso la mano por la cabeza, con los ojos cerrados y doy un trago al café. La niña duerme a mi lado, abrazada a los cojines, parece que echa de menos su oveja francesa. Sonrío al recordar cuando se la traje. Serían las dos de la madrugada cuando llegué a casa, y ella me esperaba impaciente correteando de un lado a otro de la casa. Apenas tendría dos años, y dio más de un traspié. Apoyo la cabeza en su muslo y estiro el brazo para enredar los dedos en sus bucles rubinos. Ella se remueve y respira profundo, dando a entender que no piensa despertarse. Son las siete de la mañana, y tengo todos los libros repartidos por la mesa. No tengo nada de ganas de ponerme a estudiar, sea lo que sea. Quiero quedarme así, sin moverme un centímetro, y dormir un par de horitas más, pero sé que no sera capaz. Suena el móvil en alguna parte de la casa y ella abre los ojos sobresaltada.
-¿Es mami?- Dice frotándose los ojos con los puños cerrados.
-No sé, espera aquí.-Rebusco debajo de los papeles, en la cocina, voy hasta mi cuarto y lo veo tirado debajo de la cama. Lo cojo. -¿Sí? Hola, sí, estaba dormida. Sí, ya esta vestida y eso. ¿Ahora? Es muy temprano, n...
Se oyen gritos al otro lado del teléfono y me separo el auricular poniendo los ojos en blanco.
-Mamá, vete a casa de una jodida vez, o voy a hacer que pases el resto de la semana metida en un calabozo. -Acabo la frase en un susurro y entrecierro los ojos agarrándome el tabique de la nariz con dos dedos.- Te la llevo en un par de horas.
Cuelgo.
-¿Qué pasa, Brön...?
-Nada, chiquinina, duerme otro rato, tenemos tiempo.- Le digo sonriéndole socarrón y rodeándole la nuca con una mano la conduzce de nuevo hasta el sofá. Ella se acurruca apoyando la cabeza en mi costado y a poco más de dos minutos, ya respira con regularidad.
-¿Es mami?- Dice frotándose los ojos con los puños cerrados.
-No sé, espera aquí.-Rebusco debajo de los papeles, en la cocina, voy hasta mi cuarto y lo veo tirado debajo de la cama. Lo cojo. -¿Sí? Hola, sí, estaba dormida. Sí, ya esta vestida y eso. ¿Ahora? Es muy temprano, n...
Se oyen gritos al otro lado del teléfono y me separo el auricular poniendo los ojos en blanco.
-Mamá, vete a casa de una jodida vez, o voy a hacer que pases el resto de la semana metida en un calabozo. -Acabo la frase en un susurro y entrecierro los ojos agarrándome el tabique de la nariz con dos dedos.- Te la llevo en un par de horas.
Cuelgo.
-¿Qué pasa, Brön...?
-Nada, chiquinina, duerme otro rato, tenemos tiempo.- Le digo sonriéndole socarrón y rodeándole la nuca con una mano la conduzce de nuevo hasta el sofá. Ella se acurruca apoyando la cabeza en mi costado y a poco más de dos minutos, ya respira con regularidad.
viernes, 11 de junio de 2010
Algún cambio de última hora.
Me despierto sobresaltado, y casi me he levantado antes de darme cuenta de que pasaba.
-¿Carina...?
-Tete, te has dormido.-dijo entre risas.
-¿Y tú qué haces aquí, pequeña?
La cojo en brazos, llevando los labios a su pelo rubino. Y ella se abraza a mi cuello, risueña.
-Mami me ha dejado aquí, tiene que ir al hospital.
Carina tiene seis años, y nunca pensé que llegase a querer tanto a una personita, por muy hermana mía que fuera.
-Pero, ¿está bien?- digo acercándome a la mesa para coger el móvil. Cuatro mensajes nuevos, una llamada perdida.
Brön, te llevo a la niña, no me coges el teléfono, pero imagino que te habrás dormido. Hoy tengo la quimio, no se lo digas a ella, piensa que voy al trabajo; Te quiero, mamá.
Los demás son de llamadas perdidas.
-Ha ido a trabajar, ¿No...?
-Bueno,dime, ¿Qué quieres para desayunar?
La dejo en el suelo y sale corriendo a la cocina, lleva un vestidito morado, y el pelo le cae por la espalda en bucles. Lleva unos zapatitos de lo más pequeños que me hacen reir al verla trotar hasta mi frigorífico.
-Me puedo preparar un nesquick, ¿Verdad, tete...?
Intenta, un poco desesperada subirse a la encimera para llegar al mueble donde guardo el nesquick, y le echo un mano para que sea capaz. Lo coje y se sube a mi espalda, para el regreso a tierra firme.
-Y todo lo que quieras, estás en tu casa, ¿No?
Se sienta en la mesa, con su tacita de Pocoyo, la leche, una cucharita y el nesquick.
Desde bien pequeña, hizo todas esas cosas ella, desde prepararse el desayuno, hasta hacer la cama, o ir sola al colegio, aunque siempre que puedo, me encargo de llevarla.
Le dejo un mensaje a él en el contestador y me siento frente a ella, viendola comer, y llenarse los morritos de chocolateado nesquick.
-Eres preciosa, Carina.
-¿Carina...?
-Tete, te has dormido.-dijo entre risas.
-¿Y tú qué haces aquí, pequeña?
La cojo en brazos, llevando los labios a su pelo rubino. Y ella se abraza a mi cuello, risueña.
-Mami me ha dejado aquí, tiene que ir al hospital.
Carina tiene seis años, y nunca pensé que llegase a querer tanto a una personita, por muy hermana mía que fuera.
-Pero, ¿está bien?- digo acercándome a la mesa para coger el móvil. Cuatro mensajes nuevos, una llamada perdida.
Brön, te llevo a la niña, no me coges el teléfono, pero imagino que te habrás dormido. Hoy tengo la quimio, no se lo digas a ella, piensa que voy al trabajo; Te quiero, mamá.
Los demás son de llamadas perdidas.
-Ha ido a trabajar, ¿No...?
-Bueno,dime, ¿Qué quieres para desayunar?
La dejo en el suelo y sale corriendo a la cocina, lleva un vestidito morado, y el pelo le cae por la espalda en bucles. Lleva unos zapatitos de lo más pequeños que me hacen reir al verla trotar hasta mi frigorífico.
-Me puedo preparar un nesquick, ¿Verdad, tete...?
Intenta, un poco desesperada subirse a la encimera para llegar al mueble donde guardo el nesquick, y le echo un mano para que sea capaz. Lo coje y se sube a mi espalda, para el regreso a tierra firme.
-Y todo lo que quieras, estás en tu casa, ¿No?
Se sienta en la mesa, con su tacita de Pocoyo, la leche, una cucharita y el nesquick.
Desde bien pequeña, hizo todas esas cosas ella, desde prepararse el desayuno, hasta hacer la cama, o ir sola al colegio, aunque siempre que puedo, me encargo de llevarla.
Le dejo un mensaje a él en el contestador y me siento frente a ella, viendola comer, y llenarse los morritos de chocolateado nesquick.
-Eres preciosa, Carina.
lunes, 24 de mayo de 2010
Carina carina.
Asomo la cabeza y me concentro en escuchar. Son las tres de la tarde, ya se habrá ido, ¿No?
Me encojo de hombros y olvidándola cierro la puerta tras de mí. Dejo las llaves sobre un viejo taquillón de madera de pino, y tiro la chupa sobre el perchero de pie.
Me desnudo y me cuelo en la ducha, hace un calor de perros, y una bien fría me va a sentar de perlas. Me enjabono a conciencia, y me echo una cantidad extrema de champú en el pelo.
Oigo el teléfono sonar en la cocina, pero no me importa. Miro al techo y noto como la espuma resbala por encima de mis ojos, sin llegar a rozarlos por dentro. Tengo los músculos tensos, y bastantes agujetas en torno a los gemelos. Se nota que he perdido práctica en esto de correr.
Tal es la insistencia del timbre del móvil, que acabo por salir de la ducha, me paso una toalla para no gotear, y dejándola sobre el lavabo, ando hasta la cocina, empieza a sonar a penas entro.
-¿De quién se trata?
-Hey, Brönte, soy yo.
-Sí, hey.
Asiento de vez en cuando, y suelto un 'claro claro' cada vez que corresponde. Es siempre la misma historia, siempre el mismo sitio, y la misma gente, blablabla. Al cabo de un rato, decido cortarle.
-Oye, Vasco, escucha. Yo esta semana voy a darme una escapada, quizá vaya a Grecia, o bueno, no estoy seguro de adónde, pero no me pienso quedar aquí. Asi que no conteis conmigo para esos planes tan fantásticamente rutinarios. Al menos, no por siete días. Ale, chao.
Y cuelgo. Sin darle tiempo a contestar, como hacía esa tía del libro, de la que siempre me habla Carina.
Ay Carina... A ella si que la quiero. Ella es todo lo que necesito. Y me la pienso llevar a Grecia, digan lo que digan los viejos.
Es tan pura que me duele y todo. Sonrío y sacudo la cabeza. Se me va bien pronto de la mente la carita de la niña. Me enfundo unos boxers de esos que me regaló mi madre por navidad y me tiro en el sillón azul eléctrico. Casi no han pasado diez minutos, y ya me he quedado dormido.
Me encojo de hombros y olvidándola cierro la puerta tras de mí. Dejo las llaves sobre un viejo taquillón de madera de pino, y tiro la chupa sobre el perchero de pie.
Me desnudo y me cuelo en la ducha, hace un calor de perros, y una bien fría me va a sentar de perlas. Me enjabono a conciencia, y me echo una cantidad extrema de champú en el pelo.
Oigo el teléfono sonar en la cocina, pero no me importa. Miro al techo y noto como la espuma resbala por encima de mis ojos, sin llegar a rozarlos por dentro. Tengo los músculos tensos, y bastantes agujetas en torno a los gemelos. Se nota que he perdido práctica en esto de correr.
Tal es la insistencia del timbre del móvil, que acabo por salir de la ducha, me paso una toalla para no gotear, y dejándola sobre el lavabo, ando hasta la cocina, empieza a sonar a penas entro.
-¿De quién se trata?
-Hey, Brönte, soy yo.
-Sí, hey.
Asiento de vez en cuando, y suelto un 'claro claro' cada vez que corresponde. Es siempre la misma historia, siempre el mismo sitio, y la misma gente, blablabla. Al cabo de un rato, decido cortarle.
-Oye, Vasco, escucha. Yo esta semana voy a darme una escapada, quizá vaya a Grecia, o bueno, no estoy seguro de adónde, pero no me pienso quedar aquí. Asi que no conteis conmigo para esos planes tan fantásticamente rutinarios. Al menos, no por siete días. Ale, chao.
Y cuelgo. Sin darle tiempo a contestar, como hacía esa tía del libro, de la que siempre me habla Carina.
Ay Carina... A ella si que la quiero. Ella es todo lo que necesito. Y me la pienso llevar a Grecia, digan lo que digan los viejos.
Es tan pura que me duele y todo. Sonrío y sacudo la cabeza. Se me va bien pronto de la mente la carita de la niña. Me enfundo unos boxers de esos que me regaló mi madre por navidad y me tiro en el sillón azul eléctrico. Casi no han pasado diez minutos, y ya me he quedado dormido.
viernes, 14 de mayo de 2010
mal de amores
Tengo algo de sed. Me levanto y ando desnudo hasta la cocina, quedándome frente a la nevera con el frío recorriéndome el cuerpo. Me rasco el pecho fuerte, a veces me dan ataques de esos de picores más raros que nada, creo que soy alérgico a algo.
La tia de ayer sigue tirada en mi cama, se ha quedado dormida, y a buenas horas, porque son casi las nueve. Menudo royo. Supongo que me piraré a dar una vuelta y llegaré tarde, para que se haya ido cuando yo vuelva. Supongo que pillará el mensaje de 'sal de mi cama, joder'
Al final, cojo una manzana y espero hasta las diez para salir de casa, ella sigue dormida como un cesto. Fijo que se ha metido algo. Joder, siempre me follo a las yonkis.
La tia de ayer sigue tirada en mi cama, se ha quedado dormida, y a buenas horas, porque son casi las nueve. Menudo royo. Supongo que me piraré a dar una vuelta y llegaré tarde, para que se haya ido cuando yo vuelva. Supongo que pillará el mensaje de 'sal de mi cama, joder'
Al final, cojo una manzana y espero hasta las diez para salir de casa, ella sigue dormida como un cesto. Fijo que se ha metido algo. Joder, siempre me follo a las yonkis.
lunes, 10 de mayo de 2010
Triángulo de caridad.
A veces resulta absurdo pensar que sirve para algo ser caritativo.
Tú te centras en tí, yo, en mi madre, y él, en todos los demás. Parece un imbecil, y resulta que al final, es el único que sabe escuchar a la gente. Tú ni lo intentas, y yo pienso que ya tengo suficiente con mis problemas.
Me llamo Brönte, tengo la edad que quieras ponerme, y físicamente, no estoy nada mal, soy rubio, moreno, castaño o pelirojo, alto o bajo, según tus preferencias, no sigo modelos de responsabilidad, ni me enamoro, al menos, por ahora.
De tí no hablo, ya sabes tú demás y de sobra como eres, alto o bajo (alta o baja) con tu color y corte de pelo, con tu estilo, tus gustos..., de ti solo diré que según lo que yo te imponga, dirás o harás una cosa u otra.
Y él si tiene físico, es un tío normal, cuenta con los años suficientes, es moreno, ojos marrones, ni guapo ni feo, con novia, muchas ganas de vivir y una humildad que le hace ser una de las mejores personas que he conocido jamás.
Las introducciones son siempre algo aburridas, pero bueno, de alguna forma tengo que empezar, y estoy realmente perdido (ida)
Tú te centras en tí, yo, en mi madre, y él, en todos los demás. Parece un imbecil, y resulta que al final, es el único que sabe escuchar a la gente. Tú ni lo intentas, y yo pienso que ya tengo suficiente con mis problemas.
Me llamo Brönte, tengo la edad que quieras ponerme, y físicamente, no estoy nada mal, soy rubio, moreno, castaño o pelirojo, alto o bajo, según tus preferencias, no sigo modelos de responsabilidad, ni me enamoro, al menos, por ahora.
De tí no hablo, ya sabes tú demás y de sobra como eres, alto o bajo (alta o baja) con tu color y corte de pelo, con tu estilo, tus gustos..., de ti solo diré que según lo que yo te imponga, dirás o harás una cosa u otra.
Y él si tiene físico, es un tío normal, cuenta con los años suficientes, es moreno, ojos marrones, ni guapo ni feo, con novia, muchas ganas de vivir y una humildad que le hace ser una de las mejores personas que he conocido jamás.
Las introducciones son siempre algo aburridas, pero bueno, de alguna forma tengo que empezar, y estoy realmente perdido (ida)
domingo, 9 de mayo de 2010
Echo de menos la monotonía.
Empezar desde cero no es nada facil. a mi al menos, no me lo resulta.
Estaba yo aquí, haciendo retoques, y esas cosas que haces siempre, porque nunca estás del todo satisfecha, y de repente, he visto algo que me ha hecho...daño.
Quería empezar con un texto, con una entrada bien aprovechada, quizá alguna nueva historia, con algún nuevo personaje. Como todo es nuevo...
Pero no sabía e quien hablar, y como hacerlo. Necesito renovar mi disco duro (mi cabeza, entiéndase) pero creo que voy a escribir algo sobre Brönte.
Brönte va a ser un chico bastante conocido en su entorno, es un tipo hablador, físicamente está bien, (a su manera para cada persona, pues no voy a dar un perfil físico de él, ya que no se como es en realidad.) pero es un tipo normal, no es demasiado bueno en nada, pero se defiende bien en la vida. Tiene problemas, como cualquiera, pero tampoco se hace la víctima ni nada de esas cosas. Procura ayudar a los demás, a los que conoce, sobretodo. Y poco más
Ama a su madre, aunque no le gusta pasar mucho tiempo con su familia, incluida ella.
Y ahora, con the veronicas me voy despidiendo.
Brönte os manda su primer beso. :B
Estaba yo aquí, haciendo retoques, y esas cosas que haces siempre, porque nunca estás del todo satisfecha, y de repente, he visto algo que me ha hecho...daño.
Quería empezar con un texto, con una entrada bien aprovechada, quizá alguna nueva historia, con algún nuevo personaje. Como todo es nuevo...
Pero no sabía e quien hablar, y como hacerlo. Necesito renovar mi disco duro (mi cabeza, entiéndase) pero creo que voy a escribir algo sobre Brönte.
Brönte va a ser un chico bastante conocido en su entorno, es un tipo hablador, físicamente está bien, (a su manera para cada persona, pues no voy a dar un perfil físico de él, ya que no se como es en realidad.) pero es un tipo normal, no es demasiado bueno en nada, pero se defiende bien en la vida. Tiene problemas, como cualquiera, pero tampoco se hace la víctima ni nada de esas cosas. Procura ayudar a los demás, a los que conoce, sobretodo. Y poco más
Ama a su madre, aunque no le gusta pasar mucho tiempo con su familia, incluida ella.
Y ahora, con the veronicas me voy despidiendo.
Brönte os manda su primer beso. :B
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
