miércoles, 8 de junio de 2011

Corazones cerrados y granadas en mano.

Son más o menos las tres de la mañana, calcula mientras se tambalea desde la cama hasta el salón donde el teléfono suena de forma insistente. Descuelga.
-Partimos mañana a las seis.
-¿Qué?-Dice pellizcándose el punto de la nariz mientras intenta espabilarse.
-Synyster, volvemos a la guerra.
De repente se le pasa el sueño, un escalofrío recorre su espalda y se gira inconscientemente para mirar al dormitorio, donde, desde lejos, ve la pierna de su  novia sobresalir ligeramente de la cama.
-No puede hablar en serio, señor...
-Quiero verte mañana en la base para explicártelo con más claridad. Pero ve comentándoselo a Lacey, no quiero que me dejes tirado, eres de mis mejores hombres, te necesitamos Synyster.
-Lo sé, señor.
-Bien, te espero mañana sin falta.
Se corta la llamada y apoya la frente contra la pared con el teléfono aún pegado a la oreja, esperando a que le digan que es una broma pesada, que se queda en casa, que no tiene que volver irse a las filas, que todo esto es una jodida pesadilla y que las discusiones sobre la boda, la casa, o el nombre del hijo que tendrá en unos años con Lacey son la única guerra que tendrá que ganar.
-Mierda, Lacey, no puedo vivir sin ti. Otra vez no.

1 mindstream:

Marta. ronroneó

me alegro de que te sorprendiera el texto, últimamente no se ni lo que escribo y escribo poco, cosa que detesto...
me ha gustado mucho el tuyo, cuesta tanto vivir sin ciertas personas
muaaa