martes, 26 de octubre de 2010

Sietemillonescientodocemilnueve.

Las ventajas que tenía el saber que había dicha persona que no leía mi blog (dícese de un tal Alex, no lo sé), eran que podía escribir cualquier cosa sin que se diera por aludido, sabiendo, claro está, que mi inspiración en parte, se debía a su mera existencia.
Pero tampoco me gustaba del todo, es decir, me gustaba pensar que había dado con esta página y de alguna forma se sentía en deuda con lo que yo escribía -para devolverme la jugada en su propio blog, que yo, obviamente no he sido capaz de dejar de leer-
Han pasado muchas cosas, ha habido muchos momentos en los que he sonreído con ganas, o incluso que me he puesto nerviosa hablando de sexo -raro en mí-. Ha habido momentos en los que he tenido ganas de tenerle delante y morderle hasta lo in-mordible(?). Pero ambos sabemos que también ha había setecientas y pico de lágrimas, puede que incluso más, unos siete millones ciento doce mil nueve de esas jodidas gotas saladas. Me ha hecho pasar miedo; miedo a la pérdida, a la pérdida de algo o físico. Miedo a no tener la oportunidad de sentir un abrazo o un beso en la sien. Suyo, claro está.
Miedo de que se le cortara la respiración, se le cerraran los pulmones o abusara de las drogas. Miedo a que se fuera lejos y no pudiera volver a saber de él.
Cada vez que me he propuesto decirle algo he acabado pisada por mi propio ego y diciendo cosas que una debería callarse en su justa medida. Hablar del odio es mentir descaradamente. Quizá hablar de amor también lo sea, quien sabe.
Tantas veces he vuelto rapido de la calle o esperado con el ordenador encendido toda la noche para hablar un ratito con él. Para que me dijera un 'te quiero' antes de irse a dormir y revolverme todo lo que llevo dentro. Sacarme la sonrisa más macabramente buena en los peores momentos, o incluso para decirle 'Ella se ha ido' y sentirme mejor por una micromilésima de segundo al pensar que me estaba mandando toda la energía del universo.
Y aún así noto el vacio en el pecho. Ese nudo que se apresura a acordonar mi corazón y hacerlo estrechito, estrechito bajo mis costillas, con el fin de que, cuando él volviera a mi, se me hinchara de tal forma que mereciera la pena la espera.
Él, es una de esas personas que esperas toda la vida, y aunque sabes que no es para ti, y que seguramente no pueda llegar a serlo nunca -y no por falta de ganas- te marcan, te estresan, te calientan, te hacen sufrir y ser tremendamente feliz, y todo esto en el mismo instante.
Porque no voy a decir que te quiero, porque sería un desastre. Ni tampoco que te necesito, porque hacerlo sería horrible.
Pero si tengo que decirte que te mereces todo lo bueno del mundo, y que yo quería haber sido una de esas cosas, aunque no fuera 'buena', que tú sintieras que lo era en tu vida.
Sinceramente, estos son 'algunos' de los motivos por los que te quise, y quizá te quiera. Porque quien sabe.

3 mindstream:

Eme ronroneó

Los dos últimos párrafos se me han quedado clavados.


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no puedo decir más.

La Tua Cantante. ronroneó

Me has llegado con el texto, yo también he hecho muchas de las cosas que dices y me siento identificada.
Me encantó

Julieta ronroneó

Me encanta lo que escribiste, hay veces en que sabemos que esas personas no son para nosotras, pero sabemos que vale la pena pasar algun tiempo con ellas.
Y el texto anterior, ese de la miel y el tabaco... increible.
Te sigo!