viernes, 11 de junio de 2010

Algún cambio de última hora.

Me despierto sobresaltado, y casi me he levantado antes de darme cuenta de que pasaba.
-¿Carina...?
-Tete, te has dormido.-dijo entre risas.
-¿Y tú qué haces aquí, pequeña?
La cojo en brazos, llevando los labios a su pelo rubino. Y ella se abraza a mi cuello, risueña.
-Mami me ha dejado aquí, tiene que ir al hospital.
Carina tiene seis años, y nunca pensé que llegase a querer tanto a una personita, por muy hermana mía que fuera.
-Pero, ¿está bien?- digo acercándome a la mesa para coger el móvil. Cuatro mensajes nuevos, una llamada perdida.
Brön, te llevo a la niña, no me coges el teléfono, pero imagino que te habrás dormido. Hoy tengo la quimio, no se lo digas a ella, piensa que voy al trabajo; Te quiero, mamá.
Los demás son de llamadas perdidas.
-Ha ido a trabajar, ¿No...?
-Bueno,dime, ¿Qué quieres para desayunar?
La dejo en el suelo y sale corriendo a la cocina, lleva un vestidito morado, y el pelo le cae por la espalda en bucles. Lleva unos zapatitos de lo más pequeños que me hacen reir al verla trotar hasta mi frigorífico.
-Me puedo preparar un nesquick, ¿Verdad, tete...?
Intenta, un poco desesperada subirse a la encimera para llegar al mueble donde guardo el nesquick, y le echo un mano para que sea capaz. Lo coje y se sube a mi espalda, para el regreso a tierra firme.
-Y todo lo que quieras, estás en tu casa, ¿No?
Se sienta en la mesa, con su tacita de Pocoyo, la leche, una cucharita y el nesquick.
Desde bien pequeña, hizo todas esas cosas ella, desde prepararse el desayuno, hasta hacer la cama, o ir sola al colegio, aunque siempre que puedo, me encargo de llevarla.
Le dejo un mensaje a él en el contestador y me siento frente a ella, viendola comer, y llenarse los morritos de chocolateado nesquick.
-Eres preciosa, Carina.

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Arenas ronroneó

Me gusta. Me encanta, ¿qué quieres que te diga? Has puesto el Big Ben, NUESTRO Big Ben, y me encanta. Y sabes que más? Pero es un secreto, de HERMANA a HERMANA.. te quiero.