Photobucket
Mostrando entradas con la etiqueta Mast está destinado a morir de amor.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mast está destinado a morir de amor.. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cicatrices y regalos de grandes esperanzas

Querría poder decir que no fue por nada en especial, que simplemente el amor se fue y que  lo que quedó detrás de nosotros no  fue un halo de mentiras que no aguantaba ni su propio peso.
Eliza.

Eliza se revolcó entre las sábanas buscando un poquito del calor de Mast, pero desde que habían roto, ni eso le aportaba.
Capullo, pensó.
Desnuda y con el frío en los huesos, arrastró los pies hasta la cocina y cogió una cerveza a medio terminar de encima de la mesa. Se sentó en la encimera rebuscando en el bolso algo que calentara un día tan ebrio.
Desvelarse no era buena idea cuando tenía a Mast en la cabeza.
Encendió un cigarrillo, cerrando los ojos, fuerte, dejando que la nicotina la envolviera. 
Mast siempre había sido un chico duro, con su cresta, sus chupas y su coche granate. Se le veía venir, ella misma le vio venir, pero, ¿por qué no intentarlo? Se dijo. 
Porque te vas a enamorar, Eliza.
Quien le iba a decir que iba a estar un miércoles cualquiera a las cinco de la tarde con resaca e incluso ciega de la fiesta del día anterior, escuchando música electrónica y buscando papelinas en su bolso,  para ver si ese moreno de ojos negros se arrastraba fuera de su mente.
La primera vez que le vio iba como un auténtico punkarra. De estos que ves por la calle y dices, ‘dios mío, que pinta’, pero a ella le encantó, no había más que verle la cara de gata cachonda. Llevaba el pelo revuelto, la nariz roja del frío y la boca entreabierta. Una camiseta de sisa se veía debajo de una chupa negra básica y unos vaqueros caídos que le hacían un culo de infarto. Se cruzamos casi rozándose, aún cuando la acera estaba vacía a esas horas de la madrugada. Sonrió de lado pasando de sus ojos a su escote en medio segundo y enseguida la agarró del brazo para girarla. Eliza ladeó la cabeza mirándole y alzó una ceja esperando una reacción.
-¿Nos conocemos?
-No lo creo-Contestó en seguida.
-Tus tetas me suenan.-Dijo, resurgiendo en sus mejillas esa ingeniosa sonrisa de pícaro pervertido.- Sí, tú eres la chica que siempre anda pisándole los talones a Igor.-Concluyó, frunciendo levemente el ceño en una mueca.
Extrañada, se dio la vuelta para seguir su camino, pero su voz hizo que mirara por encima de su hombro.
-Deberíamos quedar algún día.
-Claro, por qué no.
Ese, aún sin saberlo, fue el primer error que cometió.
Saltó de la encimera poniéndose un tripi en la punta de lengua y se metió en la bañera, que por alguna extraña razón que prefirió ni pensar, estaba llena de agua. Todavía tardaría tiempo en empezar el viaje, así que, por qué no terminar con todo eso de Mast antes de entonces.
La segunda vez que se encontraron ella juraría estar segura de que la iba buscando. Era de esos tipos que se sentían atraídos por todo lo que no podían tocar, y el hecho de que Igor y ella pasaran tanto tiempo juntos, le ponía de los nervios. No había más que ver la rapidez con la que se bebía las cervezas en el Narko con la mirada en las piernas de la chica.
Sería un día digno de recordar, en el que las drogas y el alcohol son el primer y segundo protagonista y en el que no merece la pena hacer otra cosa que no sea bailar y tener sexo.
(La entrada continúa si pican en el enlace de 'más información') 

martes, 22 de noviembre de 2011

Es mejor que una puta resistencia.

Sentirla tan cerca, tan pegada a mi cuerpo, su respiración entrecortada, el sube y baja de sus caderas y las ganas  que se le escapan entre los dedos bien sujetos a mis hombros. Y es que está claro que me tiene subyugado, que con un movimiento fuera de juego me voy a ir dentro de ella. Se me congela el corazón cada vez que me mira, aunque son pocas veces. Es como si huyera de mí, como si se estuviera arrepintiendo.
Mast me gira para ponerse encima de mi, y yo solo tengo ganas de que termine de una vez, vestirme y poder irme a mi casa. Sin duda cometí el error de mi vida volviendo a dejarle entrar en mi vida, dejando que mi corazón convulsione con cada embestida, como si su vida dependiera de ello y arrastrara a la mía a lo más oscuro, a lo más ardiente. Y es que en realidad sé que me moría de ganas por sentirle dentro, por dejarle que me quisiera por un ratito.
Le agarro las mejillas y me dejo caer más sobre ella y cuando consigo que me mire, me empuja sin venir a cuento y se levanta, rebuscando su ropa y saliendo de mi casa solo con las bragas.
Ni loca le dejo volver a encandilarme, bastantes drogas me meto ya, como para aguantar viajes malos cada día. Los tripis no me hacen eso, me respetan y eso los hace ser mejor que una puta resistencia al amor de Mast.

viernes, 3 de junio de 2011

She is sensation.

-Verte sonreir fue lo más  bonito que tuve en el mundo, ¿sabes? Quise dejar de mirar a mi alrededor al darme cuenta de que no ibas a volver con esos dientecitos blancos tuyos. Y que hoy nos hayamos encontrado... Bueno, en parte es una putada, pero me gusta ver esa felicidad en tus ojos, aún cuando estamos empezando de nuevo por caminos separamos. Quiza esta sea la última vez que nos veamos, y que no tenga otra oportunidad para decirte lo que siento cuando te miro y seguramente sufriré, te echaré de menos, pero yo quiero olvidar esto que me viene por dentro, dejar de sentirte dentro de mi como la primera vez que me hiciste el amor, ¿recuerdas? Yo solo quiero decirte una cosa, y es que te entiendo.

Mast siempre se queda en blanco cuando ella le dice cosas así, pero es tan duro darse cuenta de que te están dejando, es tan duro que ella le deje, que se cree morir, no, algo peor, desfallecer, nota como ella se va de su vida terminando con todas las espectativas de un futuro juntos. 
-Porque yo te quiero, gata. Yo siempre te voy a querer.

jueves, 19 de mayo de 2011

If only.

Precisamente hoy, justo en este momento, prefiriendo hablar de este instante, tengo que decirte que aunque te querré siempre, quiero seguir con mi vida, que es la única que tengo, y tú, tú dejarás de ser mi razón de vivir, porque tengo algo más importante, algo que me va por dentro y me hace respirar cada vez que noto la asfixia que me acaricia los pulmones intentando hacerme enloquecer. Y no, ya sé que no es tan fácil como pienso, ni si quiera pienso que lo sea, amor, pero es mi tiempo, ¿entiendes? Tengo que hacer algo más que echarte de menos, porque los años pasan, mi vida pasa, y no quiero desperdiciar ni un mísero segundo en llorar por algo que no tengo desde hace tanto, que no tendré durante tanto. No, mi amor, ahora tengo que pasar de una vez la página, descascarillar el cascarón de esta felicidad que llevo en las venas y hacer que alguien a quien de verdad no olvidaré, haga que mi corazón lata con ganas de vivir. 


Mast siempre ha pensado, que su vida tenía un sentido porque ella estaba allí para recordárselo. Su única razón para vivir sin miedos, sin inseguridad, para poder ser un cretino y aún así, darse cuenta de que es el aire de alguien. No, no de alguien. De ella. Porque aunque no quiera creerlo, tiene razón, y es que ahora el miedo se está apoderando de él. Es que ella de repente ha sacado las fuerzas de donde pensó Mast que no las tenía y le ha echado de su vida con una patada en el culo. Ahora está asustado. Ahora solo le queda, apuntar y disparar como hizo Matt Tuck. Apunta y dispara.

sábado, 7 de mayo de 2011

Linea griega.

'Siempre hay un momento en el que el camino de bifurca. Cada uno toma una dirección pensando que al final los caminos se volveran a unir.
Desde tu camino ves a la otra persona cada vez mas pequeña. No pasa nada. Estamos hechos el uno para el otro, al final estará ella.

Pero al final solo ocurre una cosa; llega el puto invierno.'

martes, 26 de abril de 2011

Triple double.

Lo veo allí a lo lejos y me siento morir. Noto como mi corazón convulsiona de forma más que perceptible, incluso llego a pensar que está viendo mi pecho moverse descontrolado desde tan lejos. Está como siempre, no ha cambiado ni un ápice, sigue tan moreno como siempre, con esos ojos tan penetrantes, con su maraña de pelo y su barbita de dos días por la pereza de afeitarse.
De repente me asusto. No estoy preparada para lo que pueda hacer en un encuentro tan casual como este. Piensa en cuantas veces deseaste esto, y ahora que está delante de ti no eres capaz de hacer nada, me digo enfadada.
Opto por dar la vuelta, no sé si me ha visto, quizá no me mira a mi, sino más atrás, detrás mío. Giro la cabeza y veo a una chica andar en la misma dirección que yo, acercándose con paso lento. Y cuando quiero darme cuenta ya he dado media vuelta y ando en dirección contraria, alejándome de él.
Casi me da la sensación de que voy a echar a correr en cualquier momento y me siento ridícula, y más cuando noto su mano alrededor de mi brazo obligándome a darme la vuelta y enfrentar su mirada traviesa.
-¿Me huyes?
-No, que va. Me equivoqué de calle, iba despistada.- Susurro sin levantar la vista de su agarre.
-¿No me das ni un beso? Hace meses que no nos vemos.
Noto como mi corazón alza un muro entre él y Mast y procuro contener la respiracion para que no se me escape un jadeo desesperado.
-A Igor no le gustaria que te saludara.
-Ah, ¿sigues con él?- Su tono ha bajado considerablemente, como si la voz se le hubiese puesto ronca de repente.
Levanto la vista y me mira de forma extraña, como si fuera a morderme, a devorarme o algo por el estilo.
-No, nunca estuve con él.
-Ya.
-No Mast.-Digo soltándome con un movimiento brusco.- No me vengas con tonterías. ¿Quieres algo? ¿Sí? ¿No? Decide o déjame en paz, no tengo ganas de charlas innecesarias.
Me planta un beso y yo me quedo petrificada. No se que hacer, creo que ni si quiera abro la boca de la impresión. Se me acelera la respiración y me separo más despacio de lo que hubiese querido.
-Mast, no te equivoques... Acabaste con mi corazón hace tanto tiempo que ni un beso tierno podrá recomponer la negrura que lo invade cuanto te miro. Lo siento, pero desde luego, no seré yo la que te quiera de por vida. Vete a casa, esto ha terminado.
Y aún con el alma en los pies y mi corazón hecho trizas tengo claro que esa época pasó y que me queda mucho por conocer. Pero no con él.
-Mast, te advertí que estabas destinado a morir de amor.

domingo, 23 de enero de 2011

Tócame o grito.

Estaban enfadados, llevaban gritando demasiado rato y no eran buenas horas para hacerlo. Algunas ventanas se iluminaban dando a entender que las voces habían despertado a los vecinos, y no era lo único que habían despertado; también las lágrimas y las malas excusas para decir cosas duras.
Y es que siempre terminaban igual, ella lloraba echándole cosas en cara y él salía huyendo para 'no decirte cosas de las que pueda arrepentirme'. Pero esta vez era diferente, era la última vez que discutirían y aunque lo estaban pasando realmente mal, no paraban, decían todo, por el simple hecho de que cuando acabara ya nada sería jamás como fue. Y esta vez sí iba a ser asi, aunque ellos todavía no lo sabían.
Pero esta es mi historia, y yo decido cual será el final que quiero para ella.
-Tócame o grito.- Dijo restregándose los ojos con la yema de los dedos.
Y él salió del dormitorio arrastrando los pies y escuchando el primer gemido ahogado que se le escapaba de los labios. La escucho gritar al otro lado de la casa, y se dio cuenta de hasta que punto sus corazones se habían hecho pedazos en un vicio de mentiras.

jueves, 30 de diciembre de 2010

La gente mala es castigada.

Lo empotra contra la pared agarrandole por el cuello con fuerza, le da un par de puñetazos seguidos, notando el dolor pero sin quejarse lo más mínimo. Le golpea contra el muro que esta a su espalda acercándosele mucho a la cara y gritandole cosas sin sentido. Busca sus costillas con las manos y le da. Fuerte, muy fuerte, nota como crujen, pero sigue. Mast cae de rodillas y eso solo le sirve para sentir una maravillosa patada por la cabeza que le hace casi perder el conocimiento.Sigue zurrándole sobre el estómago, con la puntera de las militares, acribillándole, sin dejarle respirar, y se agacha para golpearle la cabeza contra el suelo ya lleno de sangre.
-Hijo de puta, jodido hijo de puta, pienso matarte.- Dice Igor agarrándolo del pelo para levantarle.
Mast se tambalea y más que andar se arrastra detrás de él suplicandole que le suelte. El vuelve a empujarle contra la pared, y tras darle un puñetazo en toda la nariz le habla.
-No te vuelvas a acercar a ella. Bastante podrido tiene ya el corazón como para que vayas tú, tremendo hijo de perra a joderla más.- Lo deja allí y echa a andar hacia la izquierda y eleva la voz para que le oiga perfectamente.- Si lo haces, date por muerto cabronazo.

sábado, 26 de junio de 2010

¿Qué se siente cuando se siente 'nada'?

Here come goodbye, here come the last time...
 Apoyé las manos en mis rodillas, estaba cansada de esperar allí. Normalmente no era puntual, pero ya llevaba demasiado (más de lo que podeis llegar a pensar) tiempo esperándole. Olvidé los auriculares en casa, y mi única distracción era el ver la calle llena de gente que va con prisas de un lado a otro y los coches que no hacían más que pitar y frenar, y acelerar, y contaminar-me.  Había llovido, y estaba realmente empapada. Tenía los ojos perfectos, ni una sola marca de pintura fuera de su sitio, y mis labios rebosaban de un rojo bastante cañón. No sé por qué en mi mente solo se formaban esas palabras, here comes goodbye, here comes the last time...
Estaba cansada. Cansada, empapada, dolida. Las palabras que se le escapan de los labios, las promesas que me hacía cada noche al otro lado de mi mente, aturden mis oídos, y luego ni si quiera cumple estas dos. Procuro dejar de pensar dejando caer mi cabeza entre las piernas, apretándome la sien con ambas rodillas. Mis ojos dan directos al suelo, y una fotito dada la vuelta está justo debajo de mi. La levanto, casi temerosa de quien pudiera ser el modelo. Y le veo. Y sonrío al verle. Una sonrisa casi imperceptible, que ni si quiera llega a mis ojos. Un beso. Un beso lleno de deseo, emoción y erotismo. Y una tipa que me resulta de lo más conocida.
Vuelvo a ponerla en el suelo, aún sin moverme, con la cabeza en la misma posición. La dejo dada la vuelta, tal cual. Me levanto.
Y me voy para no querer volver jamás.
Me llama de lejos, le estoy escuchando entre la gente. Sé que es él. Reconocería su voz entre todas las del mundo. Pero sigo adelante. Mis pasos son pausados pero firmes. Ni si quiera siento rabia. No siento nada. Solo quiero andar, andar, andar,... Y perderme entre la muchedumbre para no tener que escuchar mi nombre otra vez.
-Me lo tenía que haber esperado de ti. No eres más que eso; Una mentira, amor. Una gran mentira.
Here comes goodbye, here comes the last time(...)

lunes, 21 de junio de 2010

No puedo parar sin tí, ¿Lo entiendes?

Me apoyo en la pared e intento seguir caminando. Procuro mirar al techo pero el mareo me impide incluso mover la cabeza. La bolsa de coca está vertida sobre la mesa del salón y me fallan tanto las piernas que creo que me voy a tropezar con mis propios pies. Llevo el móvil en el bolsillo, lo estoy notando contra mi piel al andar. Entro en el baño y me miro en el espejo. Tengo un aspecto lamentable, no parezco yo. Saco el móvil y busco un número en la agenda. La dejo pasar, no sé a quien llamar. Mast aparece en la pantalla, y quedo el marcador sobre su nombre sin saber que hacer. Al final le doy a la tecla de llamada. Salta el contestador y cuelgo. Toso llevandome una de las manos a la sien dolorida. Vuelvo a intentarlo. Me tiemblan tanto las manos que no sé si voy a ser capaz de aguantar el movil contra mi oreja.
-Qué
-Mast...
-Tío, déjame ya en paz, ¿No? Macho, ni comes ni dejas comer.
-Mast, te lo suplico.
Toso de nuevo notando los borbotones de sangre que emanan de mi nariz. Tengo la voz entrecortada por el llanto. Estoy tan asustada que no sé que decir.
-Ahora voy.
Y cuelga, y pierdo ligeramente el equilibrio apoyándome inmediatamente en el lavabo para no caerme de bruces. Y veo la sangre. No puedo más.


Cuando llegué estaba tendida en el suelo, y por un momento temí que estuviera muerta. Pero no. Ella era tan cabezona, que ni si quiera se dejaba morir. Creo que por eso me enamoré de ella.
Mast.

sábado, 19 de junio de 2010

Recuerdos.

-Te he robado el corazón, amor.
Sonrío al sentir sus labios en mi estómago, perfilando con la punta de la lengua mi ombligo, y me obligo a no reirme por culpa de las cosquillas.
-Eso ya lo sabías, ¿Verdad?
Me mira, con esos ojos suyos, y se me va la sonrisa al alma, y en mi cara solo se refleja  la ternura, el amor, la pasión por el momento, el erotismo. Y me aupo un poco rodeandole con las piernas, apretando mi cuerpo contra el suyo, lamiendo su cuello despacio, llegando a su oreja y diciendole en susurros todo lo que siento, mientras sus brazos se cruzan a mi alrededor como queriendo que nos fundamos.
-Mast, esto tiene que durar para siempre.
-No lo dudes, pequeña.

jueves, 17 de junio de 2010

Que a gilipollas, ya me ganan muchos, déjame en paz.

14:29
El móvil no para de sonar, y yo no hago más que colgar, y colgar. Una y otra, y otra, y otra vez. El nombre de Mast aparece en la pantalla, y al final, apago el móvil, porque cada vez me da más asco ver su nombre.

15:34
Patea la puerta de mi casa, medio enloquecido, y yo meto la cabeza debajo de la almohada, y subo más el volumen de la música. Agarro el bolso y saco una bolsita con tripis, me dispongo a usarlos cuando el gilipollas del vecino le da la llave de mi casa, y este entra a toda prisa. Me ve sentada en mitad de mi cuarto, con un papelito colocado en la punta de la lengua.
-¿Eres tonta? ¿Qué cojones haces?
Un bofetón que me hace apretar la mandibula con fuerza, y obviamente con el ácido empezando a supurar.
intenta abrirme la boca y con un dedo agarrarlo, y le muerdo empujándole.
-¡Qué te pires de mi casa, joder! Mamón de mierda...
Se tambalea con el dedo lleno de marcas de mis dientes, y algún que otro rasguño en la cara por mis uñas. Se guarda las llaves en el bolsillo y sale tirando todo lo que encuentra en su camino. Dejándome la casa echa un desastre, y a mi, tumbada en el suelo, deseando que empiece el viaje, y que todo tenga un color diferente, pero sobretodo, que el amor deje de doler.

miércoles, 26 de mayo de 2010

setecientos once.

Lo vi en la puerta de aquella casucha de ese barrio de mala muerte, porque de verdad era un barrio horrible. Me detuve detrás de él y le miré con los ojos llenos de rabia. Me gustaría ser fuerte y poder tumbarle de un puñetazo, quizá incluso ensañarme con la puerta de esa jodida casa. Él todavía no me había visto, pero estoy segura de que sabía que yo estaba allí, justo a diez metros, pensando si partirle la boca o echar a correr.
Me declino más por la de gritarle, creo que es la que mejor se me da.
Por fin se gira, de mala gana -como siempre- y se me queda mirando con ese puto desdén que me cabrea al máximo. Y yo no soy menos, mantengo mi expresión al mínimo. Fría. Se lo merce. No, mentira. Ni si quiera se merece una mirada. Pero se la concedo por mí misma, porque necesito hacer esto, lo necesito como necesité aquel puntito de sinceridad que me negaron.
No dice nada, y yo la verdad, es que tampoco sé bien que decir. Solo quiero darle un bofetón, abrazarle y echarme a llorar. Pero ni pienso pegarle, ni abrazarle, ni mucho menos llorar. Estaría bueno eso, vamos.
Me cruzo de brazos y me quedo mirándole.
-Vamos a hablar, te parezca o no bien.
-Y dime, ¿Desde cuando decides tú eso?
-Desde que me sale de los huevos no pensar en lo que te guste a tí.
-Tranquilita estás más guapa.
-Blablabla, déjate las estupideces para otra. No voy a perder el tiempo.
Suelta una carcajada, pero como ya me la esperaba, tengo la respuesta preparada.
-Sí vida, no voy a perder más tiempo. Ya mucho has hecho por mí, me has hecho muy feliz, apuntillo la ironía, ¿Vale?
-Eres rara.
-Y tú imbecil y yo no te digo nada.- Me rio tranquila, se que le he ofendido, ahora es cuando él me suelta algo del tipo, 'eh, sin ofender, chica' y yo, 'claro, perdone usted'.
Me siento extrañamente bien y mal a la vez, es una sensación muy curiosa.
He olvidado apagar el ipod, y se escucha bajita la música. El mira los auriculares que llevo al cuello y alzando una ceja los señala, pero sin querer referirse a ellos realmente.
-No se a qué has venido, si lo que quieres es insultarme, me mandas uno de esos mensajes, como haces siempre y asi no pierdo yo mi tiempo.
Y es que, no me lo pienso. Avanzo hasta el arrastrando los pies y le abofeteo con todas mis fuerzas. Y contengo la respiración alterada, y le miro con asco, porque es lo que me da en ese momento.
De repente se me vienen a la cabeza un par de frases. La primera dice que el odio es amor mal canalizado ¿quién me dijo esa? Ah, ya. Quien si no. Y la otra, la leí en sabe dios donde. Algo asi como que odias algo porque lo has querido muchísimo. Y yo pienso que es la segunda opción la correcta. No es que te odie por estar enamorada. Es que te odio porque no has sabido valorarme, no has sabido cuidarme, ni hacerme reir, ni quitarme los miedos, ni abrazarme. Y lo peor, no es que me duela el que no hayas sabido, es que ni si quiera lo has intentado.
Se acaricia la mejilla y da un paso hacia adelante pegándose mucho a mí. Típico de los tíos. Pégate para dar miedo. Y no le tengo miedo. ¿Qué más me va a hacer? ¿Pegarme? Eso no me da miedo.
Lo sabe, y se da cuenta de que no tiene ni puta idea de que tiene que hacer. Solo se le ocurre empujarme y meterse en el coche.
Arranca y se pira.
Y yo me quedo con un mísero 'Cobarde' en los labios y un 'rastrero' en el corazón.
711.
-'She is love?'
-She is shit.

jueves, 20 de mayo de 2010

Así me destrozas el corazón, cobarde.

-¿Podrás venir?
-¿Podrás admitir que me quieres?
Se hizo un silencio profundo e incomodo. Mast me miraba con cara de fastidio, pero se veía un atisbo de lástima en su mirada.
-Mírate, eres un monstruo.
Se me desbordan las lágrimas, que llevaban ya bastante tiempo en las comisuras de mis ojos, y es normal, porque cuando la persona que más has querido durante mucho tiempo, te dice algo así, te destruye el corazón, y te lastima el alma, porque todos los pedacitos que salen volando por tu interior se te clavan bien a dentro. Es algo que él nunca ha sentido, y por eso se que no me entiende. Pero... ¡ay! Como duele el amor.
-Yo no soy eso, Ma...
-¿No? Pero, ¿tú te estás viendo? ahí, venga a llorar, como una cría. Porque eso eres, una cría de mierda. Y tú ¿de verdad piensas que alguien como yo te va a llegar a querer? Anda que no sueñas nada guapa.
Se me para el corazón unos segundos, noto como me da vueltas la cabeza, y tengo ganas de morirme, o de esconderme debajo de mi cama para siempre. No, mejor algún sitio donde no me vengan esas palabras a la mente nunca más. Y ahora son todos los demás órganos los que me fallan. Y también las extremidad es.
Me doy la vuelta y ando hacía el otro lado, para no tener que seguir mirándole, para no seguir viendo como me mira, con tanto desprecio, con tanta compasión. Y me clavo las manos en las costillas. Y aprieto los ojos para dejar de llorar, o de... Pero si ni si quiera estoy llorando...


Mast se queda allí, con una ceja enarcada y las manos metidas en los bolsillos. Sacude la cabeza, y echándome una última mirada que sabe más a asco que a cualquier otra cosa, gira a la derecha y se pierde por uno de los callejones de Point.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¿Alguien tiene aunque sea, una ligera idea?

Que nadie me va a hacer cambiar de opinión, ¿Entiendes? Que las cosas son de alguna forma por algo, aunque no lleguemos a entenderlo nunca. Es curioso, que cuanto más intento olvidar, más te me apareces. ¡Hasta en los jodidos sueños! Esos que se suponen que eran míos, únicamente. Y me los robas. Y lo peor, es que no vienes tú solo. Si no que me provocas. ¡ME PROVOCAS! Pero, ¿Quién eres? ¿Qué eres? Dime.
Y ya hasta dormir se me atraganta. Y la nicotina se me está acumulando en el cuerpo, y se que de alguna forma es por tí, o por tu culpa, llámalo como quieras. Ya sabes. Las cosas son rancias y a la vez fantásticas. Porque estoy tan bien... Al menos, en lo que al resto del mundo se refiere. Y que calor hace hoy. Tengo tantas cosas en la cabeza, que no se si tirarme en plancha a la piscina y quedarme en el fondo hasta que no pueda más. Y darme cuenta de qué o quién es el o la que realmente me importa. En quien pensaría, ¿En quién creés? Dudo que sea en tí. Si acaso en ella. Cabrona de los cojones.
Es que... son mis sueños... ¿Por qué tienes que estar siempre ahí, pero sin estar nunca? Que cómico, que... que curioso, o algo, o yo que sé.
Tengo la agenda llena de tonterías, según dice el imbecil que se ha tomado la libertad de tocar mis cosas. También dice que me estoy quedando majara. ¿qué sabrá el?
Qué sabreis vosotros, que no teneis ni idea de nada. Qué sabrás tú, Mast, que no sabes nada de mi vida, que no has venido para verme vivir los problemas con la jodida cabeza en lo alto.
Qué sabrá el mundo de mí, y de mis sueños poseidos...Qué sabrá el mundo de mi gente...
Qué sabrá el universo de ti, amor.