miércoles, 26 de octubre de 2011

Creeme cuando te diga que el fondo no está tan lejos de la superficie.

La calma del mar perturbaba la suya propia. Sentía la necesidad de ver un tornado formarse a lo lejos en el cielo y tener a la adrenalina enjugando sus miembros hasta hacerle quedar bloqueado frente a él, correr como loco, y acabar cayendo de bruces a pocos centímetros de la masa de aire, para ver, atónito desde el suelo, como se disipaba sin rozarle ni un pelo de la cabeza. Pero no, a cambio de eso tenía el mar, profundo, misterioso y solitario, sin palabras, sin sensaciones, solo la dulce brisa marina y el corazón un poco apagado. Carina, miraba al infinito con el ceño fruncido. Brönte, unos metros más atrás tensaba los músculos al más mínimo ruido extraño. Con los nudillos aún en carne viva y la camiseta ensangrentada del revés para que la niña no lo viera. Caminó unos metros más allá y se acercó a la orilla para dejar que el agua curara sus manos. O más bien sus penas, aunque nunca admitiría eso.
Carina no era tonta, sólo era un poco pequeña. Conocía a su hermano mejor de lo que él mismo llegaría a conocerse jamás. Veía la tristeza en sus ojos tan claro como veía el mar frente a ella.
-¿Brönte?-Dijo la niña mirandole de reojo.-¿Podemos quedarnos aquí un poco más?
-Todo el tiempo que quieras.-dijo tras unos minutos.
-Ven conmigo, porfi.-susurró bajando la mirada a sus piernas llenas de arena mojada.
Brönte se sentó detrás de ella y apoyó las manos sobre sus hombros, invitándola a apoyarse en su pecho. En ese momento Carina fue consciente de lo mucho que le escocía el corazón y el miedo la abordó hasta casi ahogarla. Gimió asustada y Brönte, que sabía lo que venía ahora la abrazó con fuerza sintiendo como el epicentro de un terremoto les arrasaba por dentro. A los dos. El gemido de Carina acabó en un llanto tan roto, tan perdido, que Brönte se desmoronó.
-Qué vamos a hacer ahora. Qué vamos a hacer cuando todo parece estar en el fondo del océano...- murmuró en su oído- Yo te lo diré. Vamos a ser hermanos para siempre y saldremos de esta. Confía en mi.-Concluyó tras una pausa.
Y Carina le creyó.

6 mindstream:

Zeida Bermúdez ronroneó

Siempre he dicho que la confianza es el mejor sentimiento que puede sentir el ser humano después del amor.

Nerea ronroneó

Porque quiere confíar... a ciegas. Un besazo y te sigo. ¡Un besazo!

Carlos Rodríguez Arias ronroneó

Me encanta
un beso

Ana ronroneó

Que texto más bonito. No hay nada más precioso que el amor de un hermano cuando nada marcha bien.
Un saludo, te sigo ya que tu blog y tu forma de escribir me gusta mucho.

Мaяtuxx ronroneó

Que tiernos, tengo un hermano y es lo mejor que se podrá encontrar:)
Que ambiente más relajante el mar por cierto!
Unbesitoo!

agus; ronroneó

Me en can tó el texto <3
Un beso desde Essaie de lui dire qu'l n'est pas trop tard.