jueves, 30 de junio de 2011

Incluso los mejores tienen conflictos generacionales.

Ando despacito hacia el ventanal, me encaramo en el alfeizar y le miro con ojos tristes.
-¿Sabías que terminaríamos así?
-Supongo que sí.- Dice tras un par de minutos.
Ya lo sé, suena muy trágico, pero en un segundo noto como mi corazón se va despellejando, y sólo bajo la mirada al suelo y asiento.
-Han sido tres años preciosos.
De repente empieza a reírse y yo me quedo inmóvil, con los ojos vidriosos y la piel de gallina, como cuando eres niña y tus padres dan voces en la cocina. Sintiendo ese miedo irracional a que todo termine mal, que nada vuelva a ser perfecto, o peor aún, que nunca más haya nada.
Hago el amago de levantarme, supongo que estaba dolida, o que me sentía ridícula, porque nunca supe que sentía él realmente. ¿No le habré escuchado lo suficiente? ¿No habré querido saberlo? No puedo saberlo a estas alturas, y en ese momento sólo siento frustración por su carcajada.
-Lo fueron, gata, tu lo has dicho. Lo fueron. Sabes que no estoy hecho para esto, que es demasiado difícil. Que me has cambiado de sobremanera, que he dejado de ser yo, y he dejado de serlo por ti.- Ladea la cabeza mirándome por encima de su hombro con el ceño fruncido.- ¿No puedes, simplemente, disfrutar de ello? ¿De lo que fuimos? Fue hermoso, aprendimos juntos, lo sabes. Crecimos, ambos, como personas, como pareja, como seres humanos, pero las cosas terminan, pequeña.- Cierra los ojos con una mueca, supongo que también siente decepción por mí.- Y sabes que lo intenté. Hacerte feliz, digo.
-Te he querido desde que mantuvimos nuestra primera conversación. ¿La recuerdas? No éramos más que dos idiotas. Yo, intentando darte razones para que estuviéramos, y tú, haciendo justo lo contrario.- Contesto sin mirarle, no me atrevo.- Te diría que debí hacerte caso, que debí alejarme de ti mientras podía. Pero ¿sabes qué? ¡No es cierto!- Grito, notando su mirada sorprendida.- No lo es. Ha sido increíble todo lo que he hecho contigo, todo lo que has hecho por mi. Y después de todo, ambos éramos conscientes de que esto solo era pasajero. Pero era un tren que debíamos coger, ¿no? Porque de no ser así, yo no sería quien soy.
-¿A qué has venido pequeña? ¿Por qué me dices todo esto?
-Porque para creerme algo que llevo meses repitiendome a mi misma, tenía que decírtelo a ti. Supongo que me estoy despidiendo de esto que siento dentro. Imagino que quiero dejar atrás lo que fui para empezar a vivir sin ti, amor. Porque quiero dejar de quererte definitivamente, y ahora, justo ahora..- aprieto los labios antes de hablar sin apartar la mirada de sus ojos, esperando alguna señal que me diga que estoy a salvo, que puedo terminar- soy consciente de que puedo conseguirlo, gato.

1 mindstream:

Rododo ronroneó

Katua aloooo años sin paasarme por aqui estaba depre pero un gusto volver a leerte. Crudo como siempre :3