sábado, 12 de febrero de 2011

Sabes que te quiero, ¿verdad?

-Sabes que te quiero, ¿verdad?
Le mira interrogante y esboza lo que parece un intento de sonrisa. Se da cuenta y suelta una risita nerviosa apartando la mirada.
-Estás loco.
-No, Cat, estoy muerto, tú eres la que empieza a perder ciertas cosas.
-No estoy loca.- Dice, girándose para mirarle dolida.
-No, no hablo de perder la cabeza. No te hagas la tonta, porque es tu subconsciente el que habla.
-¿Qué quieres decir?
Pone los ojos en blanco soltando un sonoro bufido y la mira sin creerse lo que escucha.
-No quiero que estés sola, cariño.
-¡Pero estamos juntos!
-No, no lo estamos. Estás sola.
-¿Me estás dejando?
-¡Cat por dios! Abre los ojos, sigo aquí porque te empeñas en recrear tus recuerdos. Cariño, ¿te das cuenta de lo que estás haciendo? Te dedicas a beber desde que te levantas hasta que te acuestas, y eso el día que duermes sola y no buscas compañía en cualquiera que se cruza en tu vida.
-Ya sé que no es sano, pero es lo que quiero. Soy feliz así.
-¿Feliz? Tú no eres feliz desde hace mucho, y es por mí, lo sabes. Lo que no es sano es que te encierres en casa para hablar con tu novio muerto.
-Pero y-...
-Cat, sabes que te quiero, ¿verdad? Pues abre los ojos, cariño. Ábrelos. Ábrelos Cat, ábrelos.