viernes, 21 de enero de 2011

No sueñes con que esto no ha terminado.

-Bueno, ¿que querías papá?
-Ya se que con todo lo de vuestra madre estáis muy ocupadas, pero no podía esperar para deciros esto, porque yo también tengo mis propios problemas.
-Si puedes ir al grano, Juanjo..- Dijo Laura como quien no quiere la cosa.
-¿Puedes no meterte, cariño?- El desdén era obvio, y el asco con el que escupía las palabras hacia mi hermana, notorio.- Bueno, me temo que vais a tener que empezar a buscaros la vida.
Estábamos en el velador de un bar, y aunque había niños que corrían y gritaban y otras mesas con gente que disfrutaba de la noche fresca, notamos un silencio incómodo invadiéndonos hasta las entrañas. Miré a mis hermanas confundida y aunque intenté decir algo no me salieron las palabras. Leticia intervino por mí.
-¿Perdona? Claramente, ¿A qué te estás refiriendo, papá?
-Pues a que yo no tengo dinero, y me temo que voy a dejar de pasaros la pensión alimenticia, asi que vosotros sabeis lo que haceis, pero teneis que dejar los estudios de una vez y poneros a trabajar, porque yo no os puedo mantener.
-Lo estoy flipando ahora mismo..- Dijo Leticia por lo bajo.
Yo me quedé sin palabras, de hecho ni si quiera recuerdo qué estaba mirando o qué era lo que se me pasaba por la cabeza en ese momento.
-Hombre, es que como tú comprenderás, Leticia, lo que no se puede hacer, es quedarse acostada hasta las dos de la tarde como hace tu hermana Alba, vamos.
El ambiente empezó a caldearse, ya todas queríamos y teníamos algo que decir. Alba se quedó boquiabierta mirando a su padre. No sólo acababa de ser el día anterior el peor de su vida, sino que para más inri, este era el segundo. Laura se inclinó apoyándose en la mesa y tomó la palabra.
-Que digas eso de Carmen, por ejemplo, que no ha tenido los dos mejores años de su vida, lo entiendo. Pero, ¿De Alba? ¿Que queja puedes tener de Alba? Que ha estudiado como una descosida y ha trabajado a la..
-Si, tres días..- Interrumpió mi padre.
-Porque mi madre se estaba muriendo, hijo de la gran puta.- soltó Alba de pronto.
Todos nos giramos para mirarla, y no sé que fue lo que sintió ese hombre, pero yo noté como todos los corazones allí presentes, los de mis tres hermanas y el mío propio, se rompían al unísono, dejándome un regusto amargo en el pecho.
Por unos segundos interminables, todos contuvimos el aliento, pero Alba siguió hablando, con los ojos llenos de lágrimas y con el corazón recién arrancado en una mano.
-He trabajado como una jodida perra, y me he quedado con cien euros guarros para vivir un mes, el resto se lo he dado a mi madre, igual que tu mierda de dinero para que ella pudiera sobrevivir, ¿entiendes? sobrevivir. Te puedes meter tus trescientos euros asquerosos por el culo, ¿te enteras? porque no los he tocado desde hace años, porque ha sido mi madre siempre la que lo ha hecho todo por nosotras, nos ha vestido, nos ha dado de comer, y nos ha comprado los libros para que podamos estudiar. Que eres un egoista, que tú bien que te ibas de copas todos los días al bar mientras que mamá nos mandaba a la panadería sin dinero para comprar un puto pan, ¿sabes?
Escuchar cosas tan duras salir de su boca, no sólo era doloroso, sino que verle el rostro anegado en lágrimas hacía que se te encogiera hasta el hígado. Mi padre no dijo nada, se quedó callado, con su cara de perro abandonado que pone cuando quiere dar pena y tras la intervención de Alba todas nos ponemos a atacar. No recuerdo muy bien que fue lo que ocurrió. Laura dijo algo, algo sobre no dejar los estudios, mi madre, y lo desgraciado que era él. Algo sobre el poco corazón que estaba teniendo y cómo había destrozado parte del alma a la hija que más cariño le tenía. Si bien, Alba fue la única que se defendió sola, porque a partir de ahí, cada hermana salió dando voces por la que tenía al lado. Yo fui la última en hablar, pero sí que dije las cosas más duras.
-¿Cómo puedes decir que eres buen padre?- Me armé de valor, me eché hacia delante en la silla y le miré a los ojos tan duramente como fui capaz.- Que sepas, que había decidido irme a vivir contigo, estaba hasta casi contenta, pero no. Tenías que joderla, macho. Que digas esas cosas de mi, lo puedo entender perfectamente, pero que lo digas de Alba, es la cosa más ruín que has llegado a hacer en tu jodida vida. Porque ella es la única de tus tres hijas, que te quiere, y ni falta hace que te hable de Laura, que no ha tenido la desgracia de llevar tu sangre. Y ya te digo, aunque supongo que no hará ni falta, que yo contigo no me voy ni a la esquina, que ojalá te hubieses muerto tú y no mamá, que ella si que lo daría y lo dió TODO por nosotras, que fue nuestra madre a toda costa, no como tú, hijo de puta, y aún así, desde hoy yo soy huérfana, porque mamá murió antes de ayer, pero tú estás muerto desde ahora mismo ¿te enteras? Muerto.

4 mindstream:

Snow ronroneó

Me ha encantado tu comentario. Si encuentro un tío así ten por hecho que lanzo a su yugular y no le dejo escapar nunca jajaja.
Me ha encatado el texto, es impactante la ultima frase, qué valor.
Un beso.

·Ursula,· ronroneó

Hay que tener mucho valor para poder decir esas palabras tan duras. Muy realista el texto. Un beso :)

Mariluz Garzo ronroneó

Realmente impresionante. He llegado a tu entrada leyendo en otro blog que era tu historia y me ha encogido verdaderamente el corazón.. ¡Muchísimo ánimo!

Rododo ronroneó

oooh me ha encantado, que bonito.