domingo, 2 de enero de 2011

Fluorescent Adolescent.

La puerta está entreabierta y lo veo sentado frente al ordenador retocando una de esas mil fotos que echa en sus viajes. Entro y me quedo detrás suya inclinándome para abrazarle y rozar la piel de su cuello con los labios mientras hablo.
-Hola, novio...-digo para después besarle la comisura como conteniéndome.
-Hola novia.
Da la vuelta con la silla y abre las piernas, agarrándome de la cintura para que me cuele entre ellas y esté más cerca. Como acto reflejo muevo la cadera en su dirección y le hago sonreír.
Miro a mi alrededor y me quedo con la vista fija en la cama. Él lo entiende enseguida y se levanta haciéndome girar la cabeza hacia él para besarme con ganas. Aprieta las manos en mi cintura bajándolas despacio hasta el trasero que agarra con fuerza para acercarme. Yo me cuelgo con un brazo de su cuello y con la mano libre apoyada en su costado me limito a moverme contra él.
Se agacha un poco y me agarra las piernas levantándome del suelo y pegándome a la pared, me mantengo únicamente con uno de sus brazos y la fuerza con que su cuerpo se ciñe al mío.
Me besa rápido, casi me cuesta ir a su ritmo, pero eso me hace desearle aún más. Le rodeo la cadera con las piernas y el cuello con los brazos metiendo la cabeza bajo su barbilla besando, chupando, mordiéndole el cuello, hasta la oreja, de un lado y del otro. Mete una mano por debajo de mi camiseta, está helada y hace que me estremezca, y no sé si por el frío, o precisamente por lo contrario, por el tacto de su mano contra mi piel, moviéndome contra si mismo, besándome como si fuera la primera vez, con unas ganas irrefrenables, -y nunca mejor dicho- Pasa por mi cuello, entreteniéndose, y va tirando de mi olímpica hacia abajo a medida que baja con su boca por mi escote. Se me eriza la piel y suelto un gemido cuando su boca se para por encima del sujetador y muerde pellizcando también mi piel con los dientes.  Repite la acción hasta que yo se lo impido agarrándole del pelo y obligándole a ensañarse con mi boca de nuevo.
Me desata el sujetador con la mano que vagaba por mi espalda y la lleva hacia adelante a masajear uno de mis pechos. Yo aprieto su mano y él se siente con autorización para ir más allá.  Vuelve a bajar y me acaricia la piel con su aliento y con los labios y con los dientes. Aparta un poco el sujetador y da un lametón sobre mi pezón al cual yo me quedo mirando fascinada por como se ha puesto con el contacto de su saliva una única vez.
Sigue ahí, lamiendo y estirando mi pezón con los dientes, dejándome en completo shock por el grado de temperatura que me está haciendo tener.
Me baja y se separa un poco, respirando. Noto los labios hinchados y me los lamo, deseosa de que vuelva a besarme con esa urgencia de antes. Pero no, él quiere ir más allá. Me levanta los brazos para sacar la camiseta y deja el sujetador malamente sobrepuesto. Se agacha y da un beso en mi vientre, debajo del  ombligo para subir despacio hasta la altura de mi pecho izquierdo. Me quita el sujetador y sin dejar escapar un solo segundo lame apresurado tanto como puede. Sacudo la cabeza poniendo los ojos en blanco y agacho la cabeza para mirarle. Miro un poco más allá de su cara y con una risita maliciosa me doy cuenta del bulto que empieza a dejarse ver bajo sus pantalones. Apoyo la mano encima, y noto su suspiro contra mi pecho mojado  por su saliva. La sensación caliente- frío que me provoca me hace apretarle mayormente la erección.
Le empujo un poco y manteniendo mis ojos en los suyos cambio posiciones, acorralándole en medida de lo posible contra la pared. Aprieto mi vientre contra su pantalón. Desato el cinturón y bajo la bragueta a la vez que bajo también la mirada. Los dejo caer mientras que el, bien para acabar antes bien por la excitación se saca la camiseta y la tira al suelo. Aprieto por encima de los boxers poniéndome de puntillas para mirarle de frente. Entreabre la boca y sonrío metiéndole la mano y haciendo el movimiento de arriba-abajo que le pone en off el cerebro.
Baja los boxers con una mueca de dolor, sacándosela. Está hinchada y la punta húmeda me hace lamerme los labios excitada. Tiembla de repente y me agarra las manos poniendo la otra en mi cintura y acercándome
a su cuerpo. Suelto un gruñido mientras el baja las manos y desabrocha mis pantalones empujándome hasta la cama. Tira de mis piernas para acercarme al borde y tras acabar de sacarme la prenda se arrodilla entre mis piernas. Me dejo caer hacia atrás; ya se lo que va a hacer y cuento los segundos que faltan para que empiece. Noto como besa sobre las bragas, como me presiona con la nariz, como respira contra mi sexo. Respiro más rápido y el da un muerdo que si bien es flojito me hace doblar las rodillas presa del placer más bestial. Se masturba mientras que con la otra mano se divierte sobre mis bragas tan pronto despacio, como rápido, ensañándose con mi clítoris que noto palpitar contra sus dedos. Aparta el slip hacia un lado y con la punta de la lengua entre los labios de mi vagina comienza a hacer círculos, poniéndome frenética al succionarme el clítoris con fuerza. Se entretiene unos minutos que se me hacen eternos. El placer es tan intenso que me agobia, pero cuando para, noto el frío del ambiente. Lleva la punta hasta mi sexo y yo me siento morir mientras me penetra. El roce que causa dentro de mi con la ausencia del condón es tan estimulante que me veo a mí misma suplicándole que no pare. Y no hace falta que se lo diga, porque aunque no para de mirarme a los ojos con su frente medio apoyada en la mía, va subiendo el ritmo, hasta tal punto que con los dientes apretados me dice que se va y yo le aprieto contra mi para que no salga.
Noto la explosión en mi interior y me arqueo un poco mientras el parece sacudírsela en mi interior. Tras una pausa para recobrar el aliento la saca, llevándose parte del semen que ha quedado suspendido dentro de mi.
Mete una mano entre mi pelo y se acerca a besarme, a jugar con su lengua en mi boca mientras con la otra mano me sorprende al penetrarme con dos o tres de sus dedos. Rápido, casi de forma criminal, que me hace irme de una manera tan urgente que cuando acerca sus dedos a mi boca los noto más mojados que mi lengua, la que saco enseguida para lamerle, haciéndome llegar al puro clímax.

1 mindstream:

La chica de las cien mil caras ronroneó

Jo, que buen recibimiento y mejor compañía eh,,