sábado, 25 de septiembre de 2010

Prefiero que estés cerquita, así.

Acabo de pintarme los labios y me asomo a la ventana. Veo un todoterreno aparcado justo bajo mi casa y me apresuro a ponerme las botas para salir. Uso la colonia de coco, echando un poco frente a mi, y dando una pirueta para que el olor se me pegue. Sonrío satisfecha y salgo del baño corriendo.
Doy un par de vueltas en el vestíbulo pensando.
-¿Qué coño me falta?- Y justo me acuerdo.- LA MALETA.
Vuelvo a mi cuarto a por ella y cojo el bolso que sigué colgado en la silla del escritorio. Lo abro y me aseguro de que está todo. Móvil, llaves de casa, llaves de Corbin, del coche, el DNI, la tarjeta, el bote de laca...
Me enfudo la chupa y me recojo el pelo para dejarlo caer cuando la chaqueta ya está colocada. Me vuelvo a mirar en el espejo del pasillo al pasar, y salgo de casa dando un portazo.
Bajo los escalones de dos en dos, con el bolso y la maleta colgados del hombro. Me quedo unos segundos en el portal para recobrar el aliento, y pasándome la mano por el pelo, me dirijo hasta el coche.
Sonrío y doy un golpe en la ventanilla del conductor con los nudillos. Se sobresalta y me mira, y yo río al ver su reacción. Baja el cristal y me cuelo dentro para besarle.
-Hola, feo.
-Anda sube.
Meto la bolsa en el maletero y subo al coche cruzándome de piernas.
-Bueno, ¿Dónde vamos?
-A casa.- Dice mirandome de los pies a la cabeza. -¿Gin...?
-¿Mmh?
-Estás genial hoy.
-Pues todavía no has visto nada.- Le digo tanteando con los dedos sobre mi muslo izquierdo.
Sacude la cabeza revolviéndose el pelo y pone primera. Cuando quiero darme cuenta, estamos en la puerta de su casa y me empuja para que entre.
-Vamos por el ascensor, ven.- Dice agarrándome de la mano para que me de más prisa. Yo le sigo sin decir nada, divertida por su forma de actuar.
-Pensé que tú eras de los que siempre subían por las esc...- Me calla con un beso. Sujeta mi cara con las manos y aprieta sus labios contra mi boca, entreabriéndola. Suelto un gemido que se ahoga en otro beso y justo llegamos a la segunda planta y el ascensor se para.
Me paso un dedo por el borde de la boca, para borrar el carmín que haya podido correrse y salgo contoneándome como una niña pequeña, y tiro de su camiseta para que se me pegue.
-Prefiero que estés cerquita, así.

1 mindstream:

La chica de las cien mil caras ronroneó

Y él prefiere estar cerquita,
aaaaaay, cuanto te quiere